Salud… Diálogo y escucha

Nancy Diana Bitenberg (*)

Los hechos fortuitos que nos hacen reflexionar y que parecen desestructurar nuestro equilibrio mental, aquellos que nos desestabilizan por inesperados, inexplicables y que traen aparejados una pérdida imprevista, son de aparición instantánea, A veces, terribles y de cualquier origen.



En todas las edades aparecen. Algo que nunca nos hubiéramos imaginado, ocurre. Existe la medicina del estrés, de aquello que se llama postraumático. Tiene como función abordar, diagnosticar y tratar el síndrome del estrés desde una perspectiva dinámica, integral y social. Esto significa que nuestro equilibrio (cuerpo, mente, entorno social) no tiene capacidad de tener una respuesta adaptativa a esta situación. Se puede observar cuando:
1) La persona que lo sufre puede tener tendencia a su abandono personal, no comer, no bañarse, estar sin voluntad de realizar las actividades que solía hacer antes.
2) Pasa su tiempo del día con cambios de ánimo que lleven a no querer continuar con su vida.
3) Se aísla de su entorno familiar, de amistades, de compañeros del trabajo, etc.

Ahora, la realidad es que esto puede ocurrir en el corto plazo, o sea, inmediatamente a una experiencia imprevista y negativa. Pero si el trastorno continúa después de un plazo más o menos prolongado, hay que tener pautas de alarma porque el gran problema es que si esto continúa en el tiempo y sin respuestas para quien sufrió no determina que no pueda continuar con su ciclo vital.

Un tratamiento integral supone un abordaje en conjunto. Debe estar presente la familia, el entorno que rodea al paciente y el equipo de salud, tanto profesionales como no profesionales, porque las características de estas situaciones requieren sumar los conocimientos científicos y las experiencias vividas.

La ayuda será efectiva mientras que el diálogo y la escucha existan en concordancia. En otras palabras, no dejar solo ni criticar al que le pasó algo.

Aprendamos a ser más compañeros y a aceptar que lo que ocurre hay veces que no se puede prevenir. Como hemos mencionado en columnas anteriores sobre los distintos tipos de prevención, en estos casos los síntomas y su evolución no siguen un orden tan simple.

Hasta la próxima, y recuerden: hoy es un día para sonreír y vivir plenamente. Aprovecharlo al máximo depende de nuestra decisión personal.

(*) Médica General y Familiar, Geriatría. MP 9860. Preguntas y sugerencias para esta sección: (whatsapp) 3442 45-4077