Concepción del Uruguay Una ciudad de eventos y experiencias

El debate sobre un posible hotel en la Isla del Puerto puso al turismo en el centro de la conversación. Pero la propuesta no debería analizarse como un proyecto aislado, sino como una pieza de una discusión mucho más amplia: qué estrategia turística queremos para Concepción del Uruguay y cómo podemos convertirla en una ciudad de eventos y experiencias durante todo el año.

Por: Pablo Presas (*)

El debate de las últimas semanas alrededor de la posibilidad de construir un hotel en la Isla del Puerto dejó planteadas muchas discusiones. Pero quizás también sea una buena oportunidad para ampliar la mirada y hacernos una pregunta mucho más importante:



¿Qué estrategia turística queremos para Concepción del Uruguay y qué necesitamos hacer para llevarla adelante?

Hace dos semanas participé de un conversatorio para pensar precisamente el turismo de nuestra ciudad junto a empresarios hoteleros, gastronómicos y turísticos, funcionarios municipales, docentes y estudiantes de la UADER y otros actores vinculados a la actividad.

De aquella rica conversación me quedaron muchas ideas, pero sobre todo una convicción: el turismo cambió y nosotros también tenemos que adaptar nuestra estrategia.

La situación económica redujo el poder adquisitivo de muchas familias y modificó sus hábitos. Aquellos fines de semana largos que antes prácticamente aseguraban movimiento hoy ya no necesariamente lo hacen. Hoteles, gastronomía y prestadores están sintiendo esa realidad.

Sin embargo, hay algo que sí está funcionando: los eventos.

Una estrategia para hoy

Lo vemos con el automovilismo, los torneos deportivos, los congresos y los encuentros culturales o académicos. Este mismo fin de semana, por ejemplo, un torneo provincial de pádel reúne a más de 280 parejas en los siete complejos de la ciudad, muchas provenientes de otros lugares de Entre Ríos. Eso es alojamiento, gastronomía, combustible, comercio y movimiento económico.

Y no partimos de cero. La Dirección de Turismo municipal viene trabajando activamente en este camino y tiene una extensa agenda para los próximos meses: competencias deportivas, automovilismo, congresos, encuentros académicos, Expo Rural, autos clásicos, tejo, hockey y muchas otras actividades.
La propuesta no es entonces inventar algo nuevo, sino tomar aquello que ya funciona, fortalecerlo, profesionalizarlo y llevarlo a otra escala.

Concepción debería seguir fortaleciendo este camino y dar un salto cuantitativo y cualitativo en la generación y captación de eventos durante todo el año: acompañar los que ya existen, ayudarlos a crecer, pero también salir activamente a buscar campeonatos, congresos, convenciones y encuentros que necesitan una sede.

Pero traer al visitante es solamente la mitad del desafío. Durante el conversatorio apareció reiteradamente una pregunta que hacen quienes llegan a la ciudad: “¿Qué podemos hacer?” Y esa pregunta revela quizás nuestra mayor debilidad.

Tenemos río y arroyos, playas, historia, naturaleza, Termas, Palacio San José, gastronomía, cultura, deporte, bodegas y producción regional. Tenemos muchísimos atractivos, pero todavía nos falta integrarlos mejor como experiencias y construir un relato capaz de vender el destino.

El evento puede ser la razón para venir. La experiencia debe ser la razón para quedarse y querer volver. Por eso creo que debemos empezar a construir un posicionamiento común:

Concepción del Uruguay, ciudad de eventos y experiencias, todo el año.

Pero no debería ser solamente un slogan. Debería convertirse en el norte de nuestra estrategia: fortalecer deliberadamente este perfil, darle escala y utilizarlo para ordenar qué eventos queremos captar, qué experiencias desarrollar, qué inversiones promover y qué infraestructura necesitaremos.

Una estrategia para mañana

Atender la urgencia no puede impedirnos pensar los próximos diez o veinte años. Si queremos convertirnos realmente en una ciudad de eventos y experiencias, necesitaremos mejores servicios, más infraestructura, hotelería, espacios para convenciones, conectividad y una ribera cada vez mejor integrada a la ciudad.

Y esa transformación necesita inversión pública, pero también inversión privada. Termas Concepción es uno de nuestros mejores ejemplos. Una inversión privada sostenida creó un producto turístico, continuó incorporando servicios y agregó una razón concreta para visitar la ciudad durante buena parte del año. Necesitamos más inversiones capaces de crear nuevas razones para venir.

En ese contexto se entiende mejor la propuesta reciente de un hotel emblemático en la Isla del Puerto. No se trata de un proyecto aislado, sino de una pieza que encaja naturalmente dentro de esta estrategia integral. Un hotel de categoría, integrado responsablemente al ambiente y que pudiera incorporar un centro de reuniones y convenciones con una vista excepcional del río Uruguay, podría convertirse en uno de los íconos de esa Concepción que queremos consolidar como ciudad de eventos y experiencias durante todo el año.

No sería la estrategia turística. Sería uno de sus íconos y un eslabón importante dentro de ella.

Como también podría serlo otro proyecto ambicioso que hace años ronda nuestra ciudad: estudiar seriamente una conexión ferroviaria turística con el Palacio San José. Un ícono vinculado con nuestra historia; otro mirando hacia el futuro.

Una estrategia necesita conducción

Nada de esto debería depender solamente de las ideas de un funcionario, un empresario o una gestión determinada. Tenemos una herramienta creada precisamente para eso: el ECUTUR. La Ordenanza 10.041 de 2017 le encomienda planificar la política turística, desarrollar productos, promover congresos, convenciones, festivales y encuentros deportivos y elaborar un calendario anual de actividades.

Deberíamos actualizarlo, ponerlo plenamente en funcionamiento y convertirlo en el verdadero cerebro público-privado de nuestra estrategia turística, con conducción municipal, participación genuina del sector privado, capacidad profesional de ejecución y recursos que aseguren su funcionamiento.

Y nuestra ribera merece una mirada específica. Por eso propongo comenzar a discutir la creación de una Agencia para la Preservación y el Desarrollo de la Ribera Uruguayense: un ámbito donde Estado, universidades, organizaciones ambientales, sectores productivos y especialistas puedan construir una visión de largo plazo. No para impulsar un proyecto determinado, sino para acordar qué queremos preservar, qué podemos desarrollar y bajo qué condiciones.

Entonces, ¿qué es Concepción?

Esa fue otra de las preguntas que surgió entre los estudiantes de Turismo durante el conversatorio. Y quizás sea la pregunta que sintetiza todas las demás: ¿Qué es Concepción del Uruguay como destino?

No somos solamente una ciudad de playa. Ni de termas. Ni histórica. Ni deportiva. Ni universitaria. Ni de eventos. Somos un poco de todo eso. Y quizás allí esté nuestra mayor fortaleza y, paradójicamente, también nuestra dificultad para contarla.

No necesitamos inventar una ciudad turística que no somos. Necesitamos construir un relato capaz de integrar la extraordinaria diversidad que ya tenemos.

El río Uruguay y nuestros arroyos, las Termas, el hotel de la Isla y su centro de convenciones, un eventual tren turístico al Palacio, el Carnaval, la Fiesta de la Playa, nuestra historia, la gastronomía, el deporte y muchas iniciativas que todavía ni siquiera imaginamos pueden ser piezas diferentes de un mismo rompecabezas.

El desafío es lograr que todas respondan a un mismo norte: de organizar eventos a también salir a captarlos; de mostrar atractivos a vender experiencias; de depender demasiado del verano a generar movimiento todo el año; de proyectos aislados a una estrategia común.

Quizás ese sea también el relato que nos estaba faltando: Concepción del Uruguay, ciudad de eventos y experiencias, todo el año. Con razones para venir, razones para quedarse y razones para volver.

(*) economista y concejal.