Una niña echa agua sobre una piedra con pictogramas realizados por el pueblo pastor saami, también conocido como lapón, cerca de Chalmy-varre un asentamiento no residencial en el norte de Rusia, cerca de la frontera con Finlandia. Los petroglifos de unos 2.000 años antes de Cristo fueron descubiertos en 1973 durante una expedición arqueológica. Están tallados con un cincel de cuarzo y representan siluetas de personas y animales: escenas de caza de ciervos y alces, rituales chamánicos o el nacimiento de un ciervo. Los lugareños lavaban ropa sobre estas 10 enormes rocas de canto rodado, la mayor de las cuales mide casi 7m2, sin saber el origen de los grabados, lo que contribuyó a su erosión. Sin embargo, ha sido la acción de algunos turistas lo que más ha afectado la conservación de las 287 tallas originales, pues a muchas les han arrancado trozos completos para llevarse como souvenirs.









