La artista rusa Helga Stentzel pasó mucho tiempo en un pueblo siberiano con su abuela cuando era pequeña. “El entretenimiento era escaso: dos canales de televisión, ninguna computadora, así que me acostaba en la cama mirando la alfombra con los ojos entrecerrados hasta que las flores se desdibujaban y veía un dragón. Buscaba, y hallaba, loros y erizos en los nudos de madera de mi cama”, cuenta. En Londres, donde reside actualmente, la artista fotografía las criaturas que construye con ropa y otros artículos domésticos comunes para crear imágenes con vida propia. La capacidad de asociar conceptos para llegar a algo completamente nuevo y original, es una de las características de los artistas y creativos. Saber mirar, donde otros no vemos nada, para descubrir otros mundos, es quizás el mayor talento de Stentzel.









