Familiares llevan ataúdes con los restos de las víctimas de la masacre de Accomarca para ser enterrados en esa localidad del departamento sureño de Ayacucho. Casi cuatro décadas después, la comunidad peruana empieza a cerrar el duelo de las profundas heridas que dejó la matanza de 69 personas por parte de las Fuerzas Armadas peruanas el 14 de agosto de 1985. La región de Accomarca era controlada por el grupo terrorista Sendero Luminoso, por lo que los militares irrumpieron choza por choza y, pese a que no encontraron armas ni propaganda senderista, los hombres y las mujeres fueron separados, agredidos, acusados de colaborar con los insurgentes y masacrados. Entre ellos, alrededor de 20 niños. La Justicia condenó en 2016 a penas de entre 10 y 25 años de cárcel a 10 militares. Durante el conflicto armado que se extendió entre 1980 y 2000, murieron en Perú cerca de 70.000 personas.









