Por David Bueno
El cerebro, como todos los órganos de los seres humanos, es maleable. Pero el cerebro es el que da más señales de esa maleabilidad, porque es plástico, constantemente está haciendo y rehaciendo las conexiones neuronales para ir incorporando los aprendizajes y experiencias que tenemos del entorno para adaptarnos de la mejor manera posible.
No obstante, también es el más vulnerable. Y lo es en cualquier etapa porque muchas de estas experiencias pueden generar conexiones desadaptativas, que acabarán topando con el entorno, con la sociedad.
De todas las edades, las más frágiles son la primera infancia y la adolescencia, que es cuando el cerebro es más plástico. Los adultos solemos tener dificultades para lidiar con los adolescentes. Es una etapa crucial de la vida, porque se dejan atrás los comportamientos de la infancia y se adquieren los propios de la juventud y la edad adulta.
Y eso significa un recableado, literal, de muchas zonas del cerebro. Hay tres zonas del cerebro que cambian más que cualquier otra. Una es la amígdala, la zona que genera las emociones y que se vuelve hiperreactiva. La segunda es la corteza prefrontal, donde están los circuitos neuronales que gestionan la capacidad de reflexionar, planificar y decidir. Es la zona del cerebro que cambia más. Esta gran reconfiguración hace que temporalmente pierda eficiencia de funcionamiento.
Y la tercera es el estriado, que genera sensaciones de recompensa y que nos permite anticipar recompensas futuras para aquello que estamos haciendo ahora. Es crucial para mantener la motivación, el optimismo. Si los hacemos memorizar asuntos sobre los que tienen la percepción de que no sirven de nada, los memorizarán para aprobar el examen y al día siguiente lo olvidarán. Cualquier aspecto que tenga contenidos emocionales les llamará más la atención.
Las calificaciones, la forma cómo evaluamos sus saberes actualmente, debe ser reconsiderada porque genera presión, incrementa sus niveles de estrés, ansiedad y puede derivar en angustia y depresión. Si las pruebas son memorísticas, lo que estamos valorando a través de esa puntuación es la memoria y no aspectos creativos, éticos o de autoconocimiento.
Claro que hay que ver cómo progresa cada alumno, pero con pruebas mucho más abiertas y que incorporen no sólo conocimientos, sino también habilidades, actitudes, aptitudes, aspectos éticos, que los hagan reflexionar. Este es el camino si queremos formar a personas de forma integral. Y con esto no quiero decir que la memoria y el esfuerzo no sean importantes.










