Por Dr. Gerardo Javier Robín (*)
No diríamos nada nuevo si afirmáramos que la gran parte de la ciudadanía no resiste la tentación consistente en emparentar las actividades políticas con comportamientos que quebrantan el orden moral y las buenas costumbres y que suelen, en algunos casos indisimulables, violar el orden legal establecido.
Este parece ser el caso del ex gobernador de Entre ríos Sergio Urribarri que más haya de no encontrarse dicha la última palabra en sede judicial y de la presunción de inocencia que debe gozar todo ciudadano, pareciera ser solo la punta de un ovillo interminable de casos de corrupción que tienen por protagonista a la clase política entreriana.Y precisamente esto último es lo que nos debe inquietar y colocarnos en un estado de atención permanente en relación a otros hechos de corrupción cuya dimensión dañina para las arcas de nuestra provincia, supera con creses el caso del ex mandatario provincial , en el que supuesto y necesariamente tuvieron que haber participado muchos dirigentes políticos de primer nivel nacional y provincial, como lo es la famosa causa de “los contratos truchos del Senado “que promete ser una obra maestra de la corrupción del que su existencia o acaecimiento se ha comprobado desde el inicio de la investigación, pero que, por el arte de magia, hasta el día de hoy parece carecer de autoría, y esto me permite imaginar, no por falta de pruebas, sino por la influencia de algunos grandes dirigentes que siempre se han caracterizado por ser Los Señores de la Política, Los Señores de la Bendición, “ Grandes promotores y detractores de nuevos dirigentes” los cuales el éxito en la lucha por el poder, la dependencia que han generado y el temor reverencial que inspiran ,hasta ahora, han logrado mantenerlos al margen de toda exposición política, judicial y periodística.
Por eso, queridos lectores, hago votos para que esta mega causa prosiga hasta obtener, tanto el esclarecimiento de los hechos, como la determinación de los verdaderos autores y/o responsables, para lo cual la justicia entrerriana deberá “hacer justicia”, pues de lo contrario, la corrupción que hasta hoy se nos presenta como invencible, se volvería también invisible.-
(*) Abogado MT 4469 folio 122 Tomo I.










