Del tatuaje al arte, la música y el turismo: el universo que crece en La Histórica

El último fin de semana, el predio El Espinillo volvió a convertirse en escenario de Universo Expo Tattoo. La segunda edición reunió a tatuadores y piercers de distintos puntos del país y del exterior, jurados de trayectoria internacional, bandas, emprendedores, artesanos y propuestas gastronómicas. Carolina Roude, una de las organizadoras junto a Cristian Suárez, habló con La Calle sobre el origen de la propuesta, el crecimiento de la convocatoria, el impacto turístico y el desafío de sostener el evento en el tiempo.

 

Por Manuel Iconicoff



Un universo que ya empieza a ser parte de la ciudad

Durante un fin de semana, el Centro Cultural y Deportivo “El Espinillo” volvió a transformarse. Tatuadores trabajando sobre la piel, piercers, artistas, bandas de rock, emprendedores, artesanos, gastronomía y público recorriendo los distintos espacios fueron parte de una propuesta que, en su segunda edición, volvió a poner a Concepción del Uruguay en el mapa de las convenciones de tatuajes.

Universo Expo Tattoo nació con una premisa que sus organizadores tuvieron clara desde el comienzo: que el tatuaje fuera el punto de partida, pero no el límite. Que quien llegara hasta el predio pudiera encontrar algo más, incluso aunque nunca se hubiera tatuado o no tuviera particular interés por hacerlo.

Detrás de la propuesta están Carolina Roude y Cristian Suárez, pareja y socios en esta aventura. Él lleva muchos años vinculado al mundo del tatuaje y ella, inquieta y siempre vinculada a diferentes actividades, se fue incorporando de a poco a ese universo. Juntos recorrieron convenciones en distintos puntos de Latinoamérica, conocieron artistas y fueron tomando ideas que finalmente desembocaron en una propuesta propia para nuestra ciudad. Sobre ese camino y sobre lo que dejó la segunda edición, La Calle dialogó con Carolina Roude

– ¿Cómo nació la idea de hacer Universo Expo Tattoo en Concepción del Uruguay?

-Somos dos los organizadores: Cristian Suárez, que es mi pareja, y yo. Él tiene muchos años en el mundo del tatuaje. Yo lo conocí y ahí emprendí este camino con él. Empezamos a recorrer diferentes convenciones los dos juntos por Latinoamérica y fuimos conociendo y haciendo amistades con tatuadores de muy buen nivel. De ellos y de las distintas convenciones a las que asistíamos fuimos tomando experiencias e ideas. Veíamos que la mayoría de las convenciones a las que íbamos eran eventos destinados principalmente a la exposición de las obras que realizan los tatuadores. En nuestro caso, quisimos darle otra vuelta.

– Acá ellos vienen a presentar sus obras. Se habla de “lienzos”, que son las personas sobre las que van a trabajar para realizar una obra de arte sobre la piel. Hay distintas categorías, como tradicional, neotradicional, realismo, old school, cómic y anime, entre muchas otras. Durante el fin de semana se van presentando las obras, se entregan los premios de las diferentes categorías y finalmente se elige al mejor del evento.

– ¿Cómo fue tu propio camino hasta llegar a este proyecto?

– Yo soy de Villa Elisa, me vine a vivir a Concepción del Uruguay a los 18 años. Siempre fui muy activa, con ganas de aprender todo el tiempo: soy docente, estudié peluquería, hice pastelería, vendí ropa, trabajé en una barra… hice de todo. Cristian, en cambio, se dedicó siempre al mundo del tatuaje. Cuando nos encontramos, con lo inquieta que soy, empezamos a pensar qué podíamos hacer juntos. Todo el mundo nos decía «ustedes tienen que organizar una expo», y así arrancamos. Yo podría haberla hecho en Villa Elisa, porque sé que ahí tendría todo el apoyo de mi gente, pero decidimos hacerla en Concepción del Uruguay.

-¿Por qué la decisión de sumar bandas, gastronomía y entrada libre y gratuita?

-Queríamos hacer una expo de tatuajes a la que también pudiera ir gente que no tiene ningún interés particular en tatuarse. Yo misma soy alguien a quien no le atrae tatuarse, pero puedo ir porque hay bandas, artesanos, emprendedores, patio de comidas, cerveza artesanal… y de paso recorro los estands de la gente que tatúa y hace piercings. Tratamos de incluir todo en un mismo evento para que la persona tenga motivos para quedarse y no se vaya. También decidimos que la entrada fuera libre y gratuita, porque sabemos que la gente tiene poco dinero y lo que buscamos es que puedan ir sin pagar entrada y gastar ese dinero adentro, con los artesanos, los gastronómicos o haciéndose un tatuaje o un piercing. Muchos tatuadores, además de presentar sus lienzos, también trabajan durante el evento: ponen sus estands y tatúan ahí mismo.

– Respecto a las bandas, la idea también fue que la gente se quedara: si no hay entretenimiento, el público se aburre y se retira. En la primera edición tuvimos entre 10 y 11 bandas, y en esta segunda edición sumamos 12 el sábado y 12 el domingo, con distintos estilos de rock: metal, rock nacional, punk rock. Tratamos de darle toda la vuelta posible para que el evento resulte atractivo, incluso para quienes tienen algún prejuicio con este ambiente. Queremos que la gente vaya y compruebe que no hay nada raro ni oculto, como muchas veces se piensa.

-La propuesta también tuvo una fuerte presencia de artistas y referentes internacionales.

-Contamos con un jurado de siete personas. Vino uno que tiene estudio en Manhattan, otro que tiene su estudio en Chile, también de Brasil, Perú y Buenos Aires. Y trajimos además a uno de los récord Guinness mundiales. El año pasado, en la primera edición, trajimos a los dos récord Guinness, Víctor y Gaby, que son amigos nuestros desde hace años. Ellos realizaron un show de suspensión corporal. Este año vino solamente Víctor, que además vino a tatuar. A La gente, obviamente,le llamó mucho la atención porque es una persona que está muy modificada.  Tiene tatuajes, piercings e implantes. Es algo que llama muchísimo la atención. Pero cuando entrás en confianza con él o con ellos, te das cuenta de que son personas como vos, como yo, como cualquiera. Ellos son la pareja más modificada del planeta, por eso son Record Guinnes. Tienen el gusto de realizarse modificaciones corporales, de la misma manera que otra persona puede tener el gusto de coleccionar zapatillas, por ejemplo. Y además son rescatistas de animales. Tienen un campo donde rescatan burros, caballos y otros animales, y lo mantienen con recursos propios. Víctor también tiene su estudio de tatuajes en Buenos Aires. Viajan por todo el mundo haciendo presentaciones y ya es la segunda vez que Víctor elige venir a nuestra ciudad. Nos hicimos amigos y a él le encanta Concepción del Uruguay.

-¿Qué sensación les dejó esta segunda edición en cuanto a la convocatoria?

– Este año superó ampliamente nuestras expectativas. Hubo un momento, antes de que se realizara la convención, en que hasta nos asustamos porque vimos que estaba teniendo muchísimo alcance. Nos llegaban mensajes por todos lados, tantos que llegó un punto en que no podíamos terminar de responderlos. Ahí dijimos: “¿Qué va a pasar? Va a rebalsar de gente El Espinillo”.

-También tuvimos un cupo para los stands de tatuadores que, aproximadamente un mes antes del evento, ya estaba completo. Y para los emprendedores habíamos establecido un cupo de alrededor de 35 stands porque tampoco queríamos que la gente estuviera amontonada. Queríamos que se pudiera hacer un paseo lindo por El Espinillo, que el escenario estuviera ubicado en el medio y que uno pudiera recorrer todos los emprendimientos y a los artesanos. Por suerte muchos de los que estuvieron el año pasado volvieron a sumarse este año sin dudarlo. Eso es una muy buena referencia. Lo mismo pasó con los tatuadores: casi todos los que estuvieron en la primera edición regresaron.

-Esa continuidad también habla de cómo fue la experiencia para quienes llegaron desde otras ciudades.

-Sí, muchos tatuadores nos hicieron comentarios muy positivos. Hay tatuadores de Buenos Aires que nos dicen que las convenciones de acá son diferentes, que sienten que no siempre reciben la atención o el trato que reciben en nuestra expo. Nosotros estamos en todos los detalles y tratamos de personalizar el vínculo con cada tatuador. Sabemos quién es cada uno, armamos su flyer, buscamos incluso la música que le gusta a cada tatuador para compartir su presentación. También pensamos los presentes de acuerdo con cada persona.

Si venía una tatuadora, preparábamos algo especialmente para ella; con los piercers también. Es un trato diferente y ellos lo valoran y lo notan. Hubo muchísimos comentarios positivos. Si uno entra a mirar la publicación que subimos después del evento, puede ver todos los comentarios, además de los mensajes privados que nos llegaron por WhatsApp y redes sociales.

-¿Qué cambió de la primera a la segunda edición?

– Al ser la primera vez que organizábamos un evento de esta magnitud, hubo cosas que nos dimos cuenta que sobraban y otras que faltaban. Por ejemplo, en la primera edición no pudimos costear una pantalla, y eso complicó bastante la dinámica: para que el jurado evaluara el trabajo de los tatuadores, necesitábamos que toda la gente pudiera ver el diseño en una pantalla, ya que el jurado se ubica en un sector puntual del predio y no todos pueden acercarse a mirar de cerca. Este año planificamos colocar dos pantallas —una dentro del predio y otra en el escenario—, lo que implicó conseguir más publicidad y sponsors para poder solventar ese gasto.

-¿Cómo se financia un evento de esta magnitud?

-Este es un evento hecho a pura fuerza de voluntad. El municipio nos otorga el préstamo del predio y la iluminación, pero todos los demás gastos los solventamos nosotros, buscando sponsors y publicidad. Organizar un evento así, para que salga como queremos, nos lleva alrededor de diez meses de trabajo. El objetivo siempre es que el tatuador se vaya diciendo: «wow, quiero volver el año que viene».

 -¿Qué impacto tuvo el evento en el turismo local?

-Algo que quiero destacar es que nos reunimos con Fernando Vence, presidente de Hoteleros y Gastronómicos del Departamento Uruguay, quien se hizo presente durante el fin de semana. Él nos comentó que la ocupación hotelera superó ampliamente el cupo esperado. No hace falta ser mago para darse cuenta de que este tipo de eventos favorece directamente al turismo local: muchos tatuadores que vinieron de otras provincias no conocían la ciudad, y se fueron encantados diciendo que quieren volver en diciembre o enero, cuando puedan disfrutar de las playas. Es un evento que favorece a la ciudad, al turismo, a la gastronomía y a toda la movida local.

-Por eso creo que este tipo de propuestas necesita sostenerse con apoyo económico, ya sea del municipio o de sponsors privados. Nosotros tenemos la mejor predisposición para seguir organizando, pero sin ese respaldo se vuelve muy difícil sostener el evento en el tiempo. Queremos que Universo Expo Tattoo siga en la ciudad, y para eso hace falta que alguien —público o privado— decida apostar y apoyar económicamente.

-¿Hay alguna convención que haya sido inspiración para este proyecto?

-Sí, está inspirado en Mandinga Tattoo, una gran convención que se realiza una vez al año en el predio La Rural, en Buenos Aires. Ellos también tienen un escenario con bandas y distintos shows durante el día, y la gente recorre los stands de tatuadores mientras se entretiene con la programación. La diferencia principal es que ellos cobran entrada, mientras que nosotros mantuvimos la entrada libre y gratuita tanto en la primera como en la segunda edición. Como te decía, sostener esto en una tercera edición sin apoyo económico es complicado. Mandinga Tattoo es la convención más grande de Argentina, y también reciben tatuadores de otros países que van a exponer sus obras allí.

– ¿Qué necesitan para que Universo Expo Tattoo pueda tener una tercera edición?

—Para poder sostener este tipo de eventos en el tiempo necesitamos ayuda económica. Por más que nosotros tengamos la mejor predisposición, hacer una tercera edición sin apoyo del municipio o de sponsors privados es complicado. No se puede sostener en el tiempo. Se necesita apoyo, un sponsor, el municipio o alguien que diga: “Nosotros los vamos a ayudar, los vamos a apoyar económicamente para que este evento se realice”. Queremos que el evento siga acá, en nuestra ciudad. Creo que hay que apostar a este tipo de propuestas, porque también hay muchísima gente joven de nuestra ciudad vinculada al arte. Por ahí hay personas que no están dentro del rubro o que no entienden sobre esto, especialmente gente grande, pero la juventud tiene una relación muy fuerte con el arte. Y el arte no es solamente el tatuaje ni solamente un cuadro. La parte artística está en una cantidad de cosas. Hay que apostar y apoyar este tipo de eventos porque es una de las formas en las que una ciudad puede crecer. Concepción del Uruguay es una ciudad universitaria, pero ¿por qué no puede ser también una ciudad del arte?