Tiene 18 años, nació futbolísticamente en Lanús de Concepción del Uruguay y después pasó por Engranaje, Aldea San Antonio, Achirense y Gimnasia. En 2025 atravesó distintas pruebas que no llegaron a concretarse hasta que, en enero de este año, apareció la oportunidad en Deportivo Riestra. Ocho meses después, entrena junto al plantel profesional y ya debutó en Reserva. Ahora va por el gran objetivo: firmar su primer contrato y debutar en Primera División.
Por Manuel Iconicoff
Hay una parte del fútbol que pocas veces aparece en las luces de los estadios. Está antes de los contratos, de las convocatorias, de las camisetas con nombre propio y de los primeros minutos en Primera División. Está en las terminales de ómnibus, en las pensiones, en las pruebas de una semana, en los entrenamientos interminables y, sobre todo, en la capacidad de volver a intentarlo cuando una puerta se cierra.
Para miles de chicos argentinos, el camino hacia el fútbol profesional comienza de esa manera. Dejar la ciudad, viajar cientos de kilómetros para probarse en un club, compartir entrenamientos con otros jóvenes que persiguen exactamente el mismo sueño y esperar una respuesta que muchas veces no llega. Concepción del Uruguay no es ajena a esa historia. Cada año son varios los futbolistas de nuestra ciudad que hacen las valijas rumbo a Buenos Aires, Santa Fe, Rosario u otros puntos del país con la ilusión de encontrar una oportunidad que les permita acercarse al fútbol grande.
Thiago Perren conoce de sobra ese recorrido. Tiene apenas 18 años y ya aprendió que en el fútbol juvenil no alcanza solamente con tener condiciones. También hay que insistir, aceptar los golpes, seguir entrenando cuando una prueba no termina como se esperaba y volver a presentarse cuando aparece una nueva posibilidad.
Thiago se formó futbolísticamente en Concepción del Uruguay, y hoy es una de esas historias que ilusionan a toda una familia y a la ciudad. Después de un largo recorrido por clubes de la ciudad y la región, de pruebas que no llegaron a buen puerto y de un 2025 de mucho trabajo y goles, encontró en Deportivo Riestra —equipo de la Liga Profesional de Primera División— el lugar donde hoy sueña con debutar. En apenas ocho meses desde su llegada, el delantero uruguayense ya entrena semana a semana con el plantel de Primera, alterna minutos en Reserva y, cuando el cuerpo técnico lo requiere, también baja a jugar en Quinta División. Un presente que lo tiene expectante, agradecido y con los pies sobre la tierra, aunque con la cabeza puesta en las metas grandes: firmar contrato, debutar en Primera y, algún día, jugar en Europa.
En esta charla con La Calle, Thiago repasó su camino desde que empezó a los siete años en el Club Lanús de nuestra ciudad hasta la actualidad en Riestra, y contó, con la sencillez de quien todavía no puede creer del todo lo que le está pasando, cómo es convivir día a día con el sueño de miles de pibes que, como él, se fueron de Concepción del Uruguay a probar suerte en el fútbol grande.
El fútbol para Thiago Perren empezó de la manera más natural: jugando en el barrio y soñando, como cualquier chico, con ser futbolista. «Empecé a los 7 años jugando en Lanús, allá en Concepción del Uruguay. Mi entrenador en ese momento era ‘Canon’ Salas, un ídolo ahí en el club y una persona muy importante», recuerda con cariño, marcando el primer nombre de una lista de técnicos que fueron dejando huella en su formación.
Su paso por las instituciones de la ciudad fue variado y, según cuenta, fundamental para foguearse. «Estuve varios años en Lanús, hasta los 10-11 años que me fui al Club Engranaje un año, después volví a Lanús de vuelta y después de un año más en Lanús, volví a Engranaje donde estuve hasta los 14 años y estuve un tiempo en Aldea San Antonio», detalla sobre esos primeros años de ida y vuelta entre clubes, una etapa que —asegura— fue clave en su crecimiento. «Ahí fue un año muy bueno y a la vez con cosas difíciles, pero sumé mucha experiencia», resume sobre su paso por Aldea San Antonio.
Ya a los 16 años, con más rodaje y responsabilidad, llegó su etapa en el Social y Deportivo Achirense, donde empezó a sumar minutos en categorías superiores. «Me fui al Social y Deportivo Achirense para jugar a la Liga de Colón, donde tuve también un lindo paso, sumando minutos en la Cuarta División y también en la Tercera División», cuenta sobre ese período que le permitió medirse con jugadores más grandes.
El salto siguiente llegó de la mano de Gimnasia y Esgrima, en lo que él mismo define como un año bisagra. «Después de ese paso por Achirense me llamaron de Gimnasia y Esgrima para jugar el Torneo Federal de Juveniles y tuve un muy buen 2025 jugando en el Lobo, viajando por diferentes lugares del país para jugar el torneo federal juvenil y también el Torneo Provincial. En el 2025 convertí muchos goles», afirma con orgullo, dejando en claro que ese año de recorrer canchas de todo el país terminó siendo la antesala de lo que vendría después.
La llegada a Riestra: la oportunidad que esperaba
Ese 2025 a pleno rendimiento fue, según el propio Thiago, la base que le permitió llegar en las mejores condiciones a la prueba que le cambiaría la vida. «Este año tuve la oportunidad en enero de que me consigan una prueba en Deportivo Riestra y por suerte pude aprovechar la oportunidad. Y quedé el 16 de enero de 2026», cuenta, marcando esa fecha que hoy queda grabada como un antes y un después en su carrera.
Desde su llegada, el crecimiento fue acelerado. «Empecé jugando en mi categoría que fue la Quinta División y a mitad de año pude debutar en Reserva. Hoy siento que estoy en un buen presente y ahora más que contento porque me pudieron sumar al plantel de Primera de la Liga Profesional, donde estoy entrenando con ellos toda la semana y luego bajo a jugar en Reserva, a veces bajo para jugar en Quinta División, pero la realidad es que me siento muy bien», describe sobre su actualidad, que combina el trabajo con los profesionales durante la semana y la competencia en Reserva los fines de semana.
Consciente de lo vertiginoso que fue todo, Thiago no esconde su emoción. «Estoy feliz con lo que me está pasando ahora, entrenar con Primera, jugar en Reserva, bajar a mi categoría, la verdad que me siento muy bien. Fue todo muy avanzado, todo muy rápido para mí. En ocho meses desde que estoy en el club ya estar entrenando con Primera División con el plantel profesional, la verdad que me siento muy bien», dice, y no duda a la hora de marcar el rumbo: «Mi objetivo es llegar a firmar contrato y debutar en Primera».
El camino de las pruebas: el capítulo que no se cuenta
Pero antes de Riestra hubo un camino mucho menos glamoroso, hecho de valijas, viajes y decepciones que forman parte del combo real de cualquier pibe que sale a probarse. Thiago no lo esconde y lo relata con la madurez de quien entendió que ese recorrido también forma. » En 2024 tuve varias posibilidades de ir a pruebas en diferentes clubes, me dijeron que había quedado, que tenía que volver y cosas así, pero nunca se cerraba», recuerda sobre ese primer intento, cuando las respuestas nunca terminaban de llegar.
El año siguiente no fue muy distinto. «En 2025 tuve la oportunidad de ir a Lanús una semana, no quedé, me dijeron que me faltaba», admite sin vueltas, en una frase que resume la crudeza de estas búsquedas: hay que estar preparado para escuchar que no, más de una vez. Sin embargo, en lugar de resignarse, redobló la apuesta. «Estuve entrenando todo el año pasado a full y bueno, este año se me dio la oportunidad de venir al Deportivo Riestra y bueno, por suerte y todo salió bien, así que bueno», cierra, dejando en claro que la constancia terminó siendo la clave de todo.
Un club que exige
Sobre su experiencia diaria en el Bajo Flores, Thiago no tiene más que elogios. «En relación al club, la verdad que es un club que te pide mucha intensidad, compromiso, todo lo que se refiere a la actitud. La verdad que es un club muy lindo, te tratan muy bien. No hay mucho por decir porque para mí el club ahora mismo lo es todo. Y bueno, la verdad que está muy bien», sostiene sobre la institución que hoy es su casa futbolística.
En cuanto a sus características dentro de la cancha, no duda en definirse. «Soy delantero. Mi característica es pelearla siempre. Soy muy corredor, muy metedor. Y bueno, por suerte se me da la posibilidad de hacer goles también. Es lo que tengo que hacer, meter goles», resume con la simpleza de quien sabe exactamente cuál es su trabajo dentro del campo.
Los técnicos que marcaron el camino
A la hora de repasar quiénes fueron clave en su formación, Thiago se toma un momento para agradecer. «En Concepción del Uruguay tuve entrenadores que me tuvieron mucho tiempo, que me quisieron. El primero de todo, que lo nombré cuando estuve en Lanús, que fue cuando empecé a jugar al fútbol, fue “Canon” Salas. Después tuve un paso cuando fui a Engranaje, con Alejandro Romero. La verdad que él fue una persona que me tuvo siempre al tanto, me quiso mucho, me quiere mucho. Cuando pasé por Achirense tuve a Enzo Sommer y el último paso que fue por Gimnasia, mi entrenador fue Luis ‘Pilo’ Benítez», enumera, sin dejar a nadie afuera de un repaso que funciona casi como un homenaje al fútbol formativo uruguayense.
La vida en pensión, lejos de casa
Como tantos otros chicos del interior que llegan a Buenos Aires a probarse, Thiago también vive la experiencia de la pensión, ese paso obligado que combina la ilusión futbolística con la nostalgia de estar lejos de la familia. «Con relación a dónde estoy, dónde vivo, llegué al principio de año, me mandaron a la pensión, estoy en la pensión y vivo en pensión hasta ahora», cuenta sin rodeos, en una frase que resume una realidad compartida por miles de jóvenes futbolistas del interior del país.
Referentes y sueños a futuro
Como todo delantero que se identifica con los que hacen goles a nivel mundial, Thiago no duda en nombrar a sus ídolos. «Me encanta, me encanta, me encanta Haaland y Julián Álvarez, son mi referente de mi posición. Digo que son los mejores haciendo lo que hacen y bueno, esos son mis referentes», confiesa con entusiasmo.
Y aunque disfruta del presente, ya tiene la mirada puesta en lo que viene. «Mi objetivo a corto plazo es poder debutar en Primera y firmar contrato. Mi sueño es llegar a jugar en Europa y poder jugar con grandes jugadores», cierra Thiago, con la convicción de quien sabe que el camino recién empieza, pero que ya recorrió un tramo importante para llegar hasta acá.
La historia de Thiago Perren es, en el fondo, la historia de cientos de chicos uruguayenses que cada año recorren miles de kilómetros dispuestos a jugarse todo por una oportunidad. No todos la consiguen, y muchos deben volver más de una vez a intentarlo. Pero como demuestra el propio Thiago, la perseverancia puede terminar rindiendo sus frutos. Hoy, mientras entrena codo a codo con los profesionales de Deportivo Riestra, sabe que representa algo más grande que su propio sueño: el de una ciudad entera que sigue de cerca cada paso de sus pibes futbolistas, con la esperanza de que alguno de ellos —como él está haciendo— logre finalmente cumplir el sueño de llegar a Primera.















