Su historia comenzó en Concepción del Uruguay, en los años de Ánimo y una escena independiente que compartía música, publicaciones y escenarios. Desde 2007 integra Eterna Inocencia, la banda oriunda de Quilmes con la que volverá a tocar en su ciudad el 4 de octubre.
Por: Matías Dalmazzo
Alejandro Navajas nació en Concepción del Uruguay y tuvo una infancia y una adolescencia típicas de un gurí de estas latitudes litoraleñas. Cuando terminó el secundario, tuvo la oportunidad de irse a Capital Federal en busca de su destino, aunque buena parte del camino ya había comenzado a transitarlo en su ciudad natal. Desde mediados de los 90 formó parte de un colectivo cultural uruguayense que le dio herramientas y experiencias para llegar hasta donde está hoy: es el bajista estable de una banda que solía escuchar y con la que, además, compartió la organización de diferentes eventos musicales.
Alejandro caminaba las calles de la ciudad cumpliendo con sus obligaciones escolares, pensando en su próximo partido de básquet con la camiseta de Regatas Uruguay, el celeste uruguayense, y teniendo en claro que su pasión era la música. Con el paso del tiempo, aquella inquietud lo llevó hasta un lugar que hoy disfruta al máximo: es integrante de Eterna Inocencia, una banda de rock de la provincia de Buenos Aires que, a fuerza de autogestión, llegó a tocar en escenarios que probablemente nunca imaginó.
Sin olvidar sus inicios como músico en la banda Ánimo, Alejandro aceptó dialogar con la redacción de La Calle a propósito del recital que Eterna Inocencia ofrecerá en La Histórica el domingo 4 de octubre, a las 18, en el bar ubicado sobre Leguizamón 180. El contacto comenzó con la formalidad de un periodista que se presenta y consulta si puede enviar unas preguntas, pero duró poco: al otro lado del teléfono, Alejandro reconoció enseguida a aquel Matías con el que había compartido cancha en Regatas. Entre un “¿con el que jugaba al básquet?” y algunas risas, la charla encontró rápidamente otro tono. La música y el periodismo, como escribió quien suscribe en aquel intercambio, los volvieron a arrimar un rato.
-¿Qué significa para vos volver a tu ciudad con tu banda, de la cual formas parte hace más de 25 años?
-A Concepción del Uruguay vamos asiduamente con mi familia, tengo prácticamente toda mi familia viviendo allá, amigos de toda la vida, así que cada vez que podemos y los tiempos familiares lo permiten nos pegamos una vuelta.
Poder volver con Eterna Inocencia es una alegría enorme. Desde que formo parte del grupo, es la tercera vez que vamos a tocar en la ciudad, y como la quinta o sexta vez desde que Eterna pisó el suelo de La Histórica en el año 1996. La última ya no me acuerdo bien, creo que fue en 2017 o 2018.
Que hayan pasado más de 20 años tocando en el grupo es increíble. Con tantos lugares que nos permitió conocer la música que hacemos, lo valoro enormemente. A todos los lugares que fui hablé de Concepción del Uruguay, así que espero en esta vuelta compartir un poco de la aventura de tantos años en una linda tarde de rock.
– Los lectores de La Calle pertenecen a determinado rango etario y posiblemente no te conozcan. a Esa gente ¿Podes contarle de qué se trata Eterna Inocencia, qué género abarcan, qué instrumento tocas y cómo llegaste a formar parte de la banda?
-Eterna Inocencia es una banda de rock con casi 30 años de existencia, original de la ciudad de Quilmes, provincia de Buenos Aires. Una banda que viene tocando de forma ininterrumpida desde hace 30 años, con distintas formaciones.
Toco el bajo con ellos desde el año 2007, pero nos conocemos desde el año 96, cuando compartimos esa primera fecha de Eterna en el patio de la Frater. Con mi banda Ánimo, oriunda de Concepción, compartimos muchos años de la misma escena, mucha gente en común, infinidad de bandas, organizaciones, publicaciones independientes. En definitiva, una red social real (risas).
Así que cuando llegó la posibilidad de sumarme a las filas de Eterna Inocencia fue algo muy orgánico. Es una banda que conozco desde su primera producción, me sabía todos los temas. De esa manera comenzamos a transitar juntos: pude participar en tres discos de estudio, dos discos en vivo, un montón de viajes y aventuras. Toda una vida dedicada a algo que para nosotros siempre fue mucho más que un pasatiempo. Es un estilo de vida que compartimos todos los que formamos parte de esto.
-Formas parte de la banda desde hace décadas, lo que se puede interpretar que entraste siendo un adolescente y hoy sos una persona adulta. Teniendo en cuenta eso ¿qué cosas sentís que cambiaron y cuáles permanecen intactas desde aquellos primeros años dentro de la banda?
-Tal cual, la sensación puntual es que ese deseo motor que siempre fue juntarse con amigos a jugar, a intentar crear una canción, divertirse y escapar un poco de las exigencias, terminó confirmando un estilo de vida pero que sigue intacto. Entonces, el compromiso es clave para poder mantenerse activo. Es algo que quizás cuando uno es más chico no es tan consciente, y prioriza otras cosas por sobre la exigencia, el compromiso, el entrenamiento/ensayo.
Hoy, con otra edad, el enfoque está puesto en estar lo más ordenado posible en todo sentido; para poder dedicarle tiempo óptimo a un proyecto que le exige al cuerpo, porque los viajes son largos, los recitales arduos, pero siempre con la idea de poder darle lugar a la expresión.
-La banda construyó buena parte de su recorrido desde la analogía, la autogestión y los circuitos independientes ¿Qué lugar ocupa hoy esa manera de entender la música en un contexto sumamente digital?
-Para nosotros no existe otra manera. Tenemos muchísima suerte de tener un público que nos apoya y nos ayuda a poder concretar lo que soñamos. Poder editar nuestros discos en formato vinilo, por ejemplo, o poder viajar a tocar a distintos lugares.
Cómo entendemos la música, más allá de las plataformas actuales en las que también están nuestros discos, es justamente defendiendo los formatos físicos, más aún el vinilo.
Pero más allá de eso, somos como muchos más, aún una banda en la que tocan personas y todo está tocado por personas. Esa es nuestra manera de comprenderla. Tratamos de revalorizar los sonidos; desde los parches de la batería hasta las cuerdas de las guitarras, inclusive las de la garganta.
-Después de tantos años de escenarios, giras y públicos diferentes, ¿qué cosas todavía les genera entusiasmo o sorpresa cuando salen de gira con la banda?
-Principalmente poder tocar y manifestarnos en distintos lugares, sobre todo en lugares a los que nunca fuimos; pero también en las ciudades a las que volvemos. Siempre es muy lindo ver a alguien emocionado con lo que haces y con eso basta.
No dejo de sorprenderme de que, cuanto más lejos, a alguien le guste una canción. La idea de que una canción pueda viajar miles de kilómetros y convencer a alguien. Me gusta pensar en eso. La mayor motivación es saber que la música te lleva por diferentes aventuras y no sabés cuál es la próxima.
-Por último y pensando en el recital de octubre: ¿qué te gustaría que pase esa noche cuando Eterna Inocencia vuelva a tocar en Concepción del Uruguay, la ciudad donde naciste?
-Sinceramente, que salga todo bien. Sé que hay mucha gente a la que le gusta la banda, así que espero que se queden con una linda sensación. Por supuesto, disfrutar el momento con muchos amigos. Vamos a compartir fecha con los amigos de Chakota, con los amigos de Reba Producciones. Todos amigos y amigas que siguen tirando para adelante en esta movida, para que en la ciudad sigan sucediendo cosas importantes ligadas a la música y a las expresiones artísticas independientes.
Muchas gracias por la nota. Un beso grande para mi papá y mi mamá, para cuando lean está entrevista.














