El último informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) muestra que la recuperación del consumo en la provincia todavía no llega. Entre enero y abril las ventas en supermercados volvieron a caer, mientras que el poder adquisitivo de los trabajadores registrados continúa por debajo de los niveles de fines de 2023.
Las ventas en los supermercados de Entre Ríos continúan mostrando señales de debilidad y el consumo masivo sigue lejos de los niveles registrados antes del cambio de ciclo económico. Así lo refleja un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado con datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE), que advierte que la recuperación del poder adquisitivo de los trabajadores registrados todavía no alcanza para impulsar una mejora sostenida de la actividad comercial.
De acuerdo con el relevamiento, durante el primer cuatrimestre de 2026 las ventas en las grandes cadenas de supermercados de la provincia cayeron un 6% respecto del mismo período del año pasado. El retroceso es aún más pronunciado si la comparación se realiza con años anteriores: las ventas fueron un 26,6% inferiores a las de 2023 y un 16,6% menores que las registradas en 2022.
En términos reales, el informe estima que los supermercados entrerrianos facturaron $75.754 millones menos que en el primer cuatrimestre de 2023, una cifra que refleja el deterioro del consumo en uno de los principales canales comerciales de la provincia.
La tendencia también se observa en la evolución mensual. Según CEPA, el nivel de ventas mantiene una trayectoria descendente desde fines de 2023 y todavía no muestra señales de recuperación sostenida. Si se toma como referencia noviembre de ese año, cuando comenzó el actual ciclo económico, la caída acumulada en las ventas alcanza los $308.624 millones a valores constantes.
El informe también identifica cuáles fueron los rubros más afectados por la retracción del consumo. Las mayores bajas se registraron en bebidas, con una caída cercana al 40% respecto de 2023; productos de almacén, que retrocedieron un 28,9%; carnes, con un descenso del 22,5%; artículos de limpieza y perfumería, que disminuyeron un 32,4%; y electrónicos y artículos para el hogar, que continúan mostrando una marcada retracción. Entre los pocos segmentos con resultados positivos aparecen la verdulería y frutería, que logró incrementar sus ventas respecto de tres años atrás.
Para CEPA, el comportamiento del consumo está directamente relacionado con la evolución de los ingresos de los trabajadores registrados. El estudio señala que, aunque durante 2025 se observó una recuperación parcial de los salarios reales, en marzo de 2026 todavía se ubicaban un 0,5% por debajo de los niveles de noviembre de 2023 cuando se utiliza el Índice de Precios al Consumidor (IPC) oficial del INDEC.
Sin embargo, el escenario cambia cuando el análisis se realiza con una canasta de consumo actualizada sobre la base de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo 2017-2018), metodología que distintos organismos consideran más representativa de los hábitos actuales de consumo. Bajo ese criterio, la pérdida del poder adquisitivo asciende al 10,1%, lo que, según el informe, explica con mayor precisión la caída observada en las ventas de los supermercados.
El estudio también pone cifras al deterioro de los ingresos. Calcula que, entre noviembre de 2023 y marzo de 2026, cada trabajador registrado del sector privado entrerriano dejó de percibir el equivalente a $1.446.660 si se toma como referencia el IPC oficial. Con la metodología basada en la canasta ENGHo, esa pérdida asciende a $4.681.595 por trabajador.
Trasladado al conjunto de los 135.567 empleados registrados del sector privado en Entre Ríos, la masa salarial perdida oscila entre $196.119 millones y $664.669 millones, según el indicador utilizado.
Para CEPA, la persistencia de estos indicadores confirma que la recuperación del consumo masivo continúa condicionada por el nivel de ingresos de las familias. El informe concluye que, mientras los salarios no logren recomponer plenamente el poder adquisitivo perdido desde fines de 2023, las ventas en las grandes superficies comerciales de la provincia difícilmente recuperen los niveles que registraban apenas tres años atrás.










