La foto del día

Masahiko Inami, de la Universidad de Tokio, usa el dispositivo de brazos robóticos “Jizai” en su laboratorio. El equipo de Inami se basó en la idea de “jizai”, un término japonés que se traduce más o menos como autonomía y la capacidad de hacer lo que uno quiera. El objetivo es fomentar con estos cuatro brazos portátiles algo así como la relación entre el músico y su instrumento, “en algún lugar entre un ser humano y una herramienta”, explicó el científico. Según contó, se inspiró en los títeres japoneses tradicionales y en un cuento de terror sobre un hombre que toma prestado el brazo de una mujer joven y procede a pasar la noche con él. El artefacto tendría el potencial de ayudar en misiones de búsqueda y rescate, o incluso convertirse en alas o drones saliendo de la espalda de las personas. Sus creadores aseguran, además, que hay todo un universo creativo y artístico para que desarrollen sus usuarios.