Yo digo… Imparcialidad, objetividad e independencia

Por Sergio Daniel Urribarri (*)

Quiero contarle algunas cosas graves que están ocurriendo en el Poder Judicial de Entre Ríos a partir del accionar de ciertos sectores de este mismo Poder Judicial. Son situaciones que se desconocen y de las que nadie habla porque así se pretende que sea y, también, porque algunos y algunas eligen mirar para otro lado.
Por estas horas mis abogados presentaron una recusación por falta de imparcialidad contra la jueza Evangelina Bruzzo que integra la Cámara de Casación Penal y que es la que debe revisar este fallo arbitrario, irracional e infundado que recibimos en primera instancia.
La propia jueza Evangelina Bruzzo debería haberse excusado y haber dado un paso al costado pero no lo hizo y tuvimos que plantear la recusación nosotros.
¿Por qué tuvo que haberse excusado la doctora Bruzzo? Porque está casada con Juan Enrique Ruiz Orrico, que es dirigente del PRO de Concepción del Uruguay, ex funcionario del macrismo, candidato a intendente en el 2019 y, aparentemente, este año también va a ser candidato y es el ladero de Frigerio en Concepción del Uruguay. Se dedica públicamente a agraviarme, dice barbaridades sobre mí en los medios de comunicación, ataca al kirchnerismo, incluso ha opinado ofensivamente sobre el proceso judicial al que estuve sometido y en el que todavía no hay sentencia firme.
A nadie debe sorprender
La verdad es que a nadie sorprende este tipo de cosas porque todos los días nos vamos enterando de que existieron mesas judiciales, espionaje ilegal, una Gestapo sindical, partidos de tenis, de fútbol y viaje ente jueces, fiscales y dirigentes de Juntos por el Cambio en estos meses, en estos años atrás. Y en este caso nos enteramos que la jueza y un dirigente opositor comparten la vida, el hogar y la familia; es decir, almuerzos y cenas en los que conversarán sobre el fallo Urribarri mientras cortan la milanesa…
A ver si se entiende bien: la jueza encargada de revisar el fallo por el cual me condenaron está casada con un dirigente de Juntos por el Cambio, adversario y rival político, y además colaborador del principal referente de la oposición: Rogelio Frigerio.
Díganme ustedes ¿qué imparcialidad?, ¿qué justicia yo esperar de esta persona que claramente tiene una opinión formada, un prejuicio respecto de mí mucho antes de que le llegue la causa a sus manos? Lisa y llanamente, ninguna. Ninguna imparcialidad puede tener esta señora.
¿Las garantías constitucionales? Bien, gracias.
Por eso es que mis abogados han fundamentado sobradamente con parte de estos motivos la recusación, y además con jurisprudencia que sostiene que, al justiciable, o sea a mí, se le debe garantizar que no existe ningún tipo de duda sobre la imparcialidad, sobre la objetividad o sobre la independencia de quien lo juzga.
Un chiste de mal gusto
Pero bueno, no obstante tengo que reconocer algo que me parece que es revelador, que esta situación no es nueva, no es la primera, hay otros casos como este.
El año pasado, recusamos a las juezas Badano y Davite de la Cámara de Casación Penal también por falta de imparcialidad e independencia. ¿Por qué? Por el apoyo que ellas expresaron a favor de la destituida procuradora general adjunta, procuradora que me ha señalado como su adversario, que me responsabilizó explícita y públicamente por el jury que le abrieron y que terminó destituyéndola.
Desde luego, y lo expliqué reiterada veces y con datos contundentes que no tuve absolutamente nada que ver con eso. Si a ella le convenía elegirme como un rival, bien. Pero yo no tuve absolutamente nada que ver.
Además, recusamos a las juezas Davite y Badano porque ya habían intervenido en otras instancias rechazando pedidos de las defensas.
Y como todo tiene que ver con todo, adivinen quién fue la jueza que rechazó esa recusación de Badano y Davite defendiéndolas… Sí, adivinaron: la jueza Evangelina Bruzzo. Seguramente porque con esa decisión se estaba protegiendo a sí misma. Pero, además, otra cosa. adivinen quién va a resolver ahora la recusación que le hicimos a Bruzzo… Adivinaron de nuevo: las juezas Davite y Badano. Parece un chiste, un chiste de muy mal gusto.
La verdad es que es una cosa de locos porque lo único que estamos pidiendo es que nos juzgue un juez o una jueza con imparcialidad, con objetividad y con independencia.
Parece básico, pero no. Así estamos.



(*) Exgobernador de Entre Ríos (2007-2011/ 2011-2015).
Exembajador argentino en Israel.

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