Andrés Asiain
El último pago al FMI puso una presión extra sobre las reservas del Banco Central. Los mismos economistas y medios del establishment que presionaron para la realización del pago, salieron después a alentar una corrida cambiaria y bancaria con análisis tremendistas. “Las reservas netas del BCRA están debajo de los 2.00 millones de dólares”, publicaron. Algunas consultoras afirmaron que “las reservas netas ya son negativas”, sin tomarse el trabajo de explicar en ese caso por qué el dólar no explotó. Una consultora afirmó que «sólo el 0,4% de los pesos tiene respaldo en reservas”, advirtiendo que ello “podría incentivar a los argentinos a dolarizarse más rápidamente”. Mediante el concepto de “reservas netas”, las consultoras ortodoxas borran de un plumazo los algo más de 37.000 millones de dólares en reservas que informa el Banco Central. Restan a las reservas los DEG que aporta el FMI, préstamos del banco de Basilea, los encajes de los bancos que respaldan depósitos de sus ahorristas y el swap chino. Así llegan hasta el absurdo de que las reservas netas son negativas, hecho que demuestra en sí mismo el escaso valor conceptual de ese engendro teórico. Si bien los componentes de las reservas pueden tener distintos niveles de liquidez, ello no implica que no existan. Convertir los DEG a dólares puede demorar unas dos semanas según el Banco Central Europeo. Los yuanes del swap pueden utilizarse para pagos de importaciones chinas, país con el que Argentina tiene un importante rojo comercial. También podrían convertirse a dólares, aún cuando la operatoria implique algunas pérdidas por comisiones de cambio. La idea de que sólo el 0,4% de los pesos tiene respaldo merece un párrafo aparte. No sólo porque en su exageración reduce el numerador a casi cero aplicando el concepto de reserva netas mientras exagera el denominador incorporando los depósitos en caja de ahorro y plazos fijos al dinero en circulación. Sino porque la teoría de la moneda con respaldo carece de valor, tal como lo demuestra la experiencia argentina del control de cambios. Si el valor del peso viene dado por su capacidad de convertirse a un stock de moneda que la respalda, la prohibición de su conversión debería llevar su valor automáticamente a cero. Estados Unidos, en el siglo pasado, prohibió la convertibilidad del dólar al oro, sepultando el último resabio de la teoría del respaldo de valor que los consultores quieren desenterrar.










