Opinión. Pautas

Andrés Asiain

Mientras el Gobierno sigue negociando la letra chica del acuerdo con el FMI, el ministro de Economía precisó que se reduciría la emisión monetaria para financiar el déficit público al 1% del PBI en 2022; 0,6 en 2023 y al 0% en 2024. Esa baja de la emisión es bastante mayor que el objetivo de déficit primario, que sería de 2,5% del PBI en 2022; 1,9 en 2023 y 0,9 en 2024. La diferencia entre la emisión y la necesidad de financiamiento del Estado sería saldada por una mayor colocación de bonos del Tesoro en el mercado financiero interno, equivalente a 2,2% del PBI en 2022 y 3,1% en 2023. Pero, ¿existe realmente capacidad para semejante volumen de nuevas colocaciones? El Gobierno suele financiar todo lo que puede del déficit mediante la colocación de bonos del Tesoro, recurriendo para el remanente a la emisión monetaria. Esa fuente de liquidez es la que permite posteriores colocaciones de letras del banco Central y de Bonos en las nuevas licitaciones. Es decir, la propia emisión monetaria es la que genera la liquidez que alimenta el mercado de bonos. Pero si se reduce la emisión monetaria también se reduce la demanda potencial de bonos del Tesoro… ¿cómo se va a financiar el exceso de déficit público por encima de la pauta de emisión monetaria, dada esa limitada capacidad de colocación de bonos en el mercado interno? La visión de Guzmán y del FMI es que la suba de las tasas de interés que paga el Gobierno por sus bonos atraerá fondos que se encuentran en otras colocaciones. Sin embargo, esos fondos no vendrán del exterior ni de la liquidación de tenencias en dólares de inversores argentinos dado que el acuerdo no aleja la incertidumbre cambiaria. Frente al riesgo de una brusca devaluación no hay tasa nominal de interés que pueda competir, por lo que no es realista esperar que la colocación de bonos a elevadas tasas de interés pueda competir con el dólar. Queda la posibilidad de una migración de las tenencias de Leliqs de los bancos hacia los bonos del Tesoro. Para lograrlo, el Tesoro deberá ofrecer bonos a muy corto plazo y elevadas tasas. Pero el efecto sustitución sobre las Leliqs es de única vez, por lo que resta descifrar si hacia adelante cumplir con la pauta de emisión no exigirá un sobrecumplimiento de la pauta fiscal.