La UBA distinguió a Alejandro Dolina con el título de Doctor Honoris Causa

La Universidad de Buenos Aires reconoció al escritor, músico y conductor por su extensa trayectoria intelectual y artística. El homenaje se realizó ante más de 700 personas e incluyó un conversatorio con el psicólogo y escritor Gabriel Rolón.

La Universidad de Buenos Aires (UBA) otorgó el título de Doctor Honoris Causa a Alejandro Dolina, en reconocimiento a una trayectoria que durante décadas atravesó la literatura, la música, la radio, la televisión y distintas expresiones de la cultura argentina. La ceremonia se llevó a cabo este viernes en el Auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales, ante más de 700 asistentes.



El acto contó con la participación del rector de la UBA, Ricardo Gelpi; el vicedecano de la Facultad de Ciencias Sociales, Diego de Charras; autoridades universitarias, docentes, nodocentes, estudiantes, familiares, amigos e invitados especiales. Durante la ceremonia, Dolina recibió el diploma y la medalla correspondientes a la distinción y posteriormente participó de un conversatorio junto al escritor y psicólogo Gabriel Rolón.

El reconocimiento había sido promovido por la Facultad de Ciencias Sociales y posteriormente aprobado por el Consejo Superior de la universidad. Entre los fundamentos se destacó la extensa labor de Dolina como escritor, músico, compositor, conductor radial, actor y pensador, además de su formación en Letras, Historia y Música y su producción literaria, que incluye obras como Crónicas del Ángel Gris y Notas al pie.

Durante el elogio académico, la directora de la carrera de Comunicación, Larisa Kejval, puso de relieve el alcance cultural de la obra de Dolina y su capacidad para crear personajes y universos que trascendieron las páginas de sus libros para incorporarse al imaginario cotidiano.

Kejval también destacó la particular combinación de imaginación, humor, música, literatura, amor y melancolía que caracteriza su producción y que convirtió a Dolina en una figura reconocida por distintas generaciones.

Al recibir la distinción, el escritor combinó emoción, humor e ironía con una reflexión sobre el paso del tiempo. “Las alegrías después de cierta edad vienen acompañadas por una deliciosa melancolía y por una noble tristeza”, expresó, vinculando esa mirada con una mayor comprensión de la condición humana.

Dolina también aprovechó la ocasión para reivindicar el papel de la universidad pública como espacio de conocimiento, intercambio y encuentro. Con su habitual sentido del humor, reconoció sentirse “un poco farsante” e “impostor” frente a un reconocimiento de carácter académico, debido a que su recorrido profesional no se desarrolló estrictamente dentro de ese ámbito.

Sin embargo, sostuvo que la universidad representa un lugar donde no sólo se recibe conocimiento, sino donde también existe la posibilidad de dar, compartir y construir saberes junto a otros. En ese sentido, destacó la importancia de priorizar la educación y de continuar creando universidades y colegios como una apuesta fundamental para la sociedad.

El homenaje finalizó con una charla entre Dolina y Rolón, en un encuentro que combinó reconocimiento institucional, humor, literatura y reflexión, en sintonía con el universo intelectual y artístico construido por el escritor a lo largo de su extensa trayectoria.