La Orquesta Sinfónica de Entre Ríos presentará un concierto gratuito en La Vieja Usina

La Orquesta Sinfónica de Entre Ríos ofrecerá un nuevo concierto el próximo sábado 30 de mayo a las 20 en el Centro Cultural y de Convenciones La Vieja Usina, con entrada libre y gratuita por orden de llegada.

La propuesta, organizada por la Secretaría de Cultura de Entre Ríos y auspiciada por el Ministerio de Cultura de México a través del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, contará con la dirección artística de Luis Gorelik y la participación especial del reconocido flautista mexicano Abraham Sáenz.



El programa incluirá dos obras emblemáticas del repertorio ruso del siglo XX: el “Concierto para flauta y orquesta”, de Aram Khachaturian, y “Cuadros de una exposición”, de Modest Mussorgsky.

UN INVITADO INTERNACIONAL

Abraham Sáenz desarrolló una destacada trayectoria en algunas de las principales agrupaciones orquestales de México, entre ellas la Orquesta Filarmónica de la UNAM, la Orquesta de Cámara de la UNAM y la Orquesta Sinfónica de Xalapa. También integró la Orquesta Sinfónica de Minería y obtuvo reconocimientos en importantes concursos nacionales de flauta.

La obra de Khachaturian, adaptada para flauta por Jean Pierre Rampal a partir del célebre concierto para violín del compositor armenio, se caracteriza por su gran complejidad técnica y riqueza sonora. La pieza combina elementos del folklore oriental con una intensa escritura orquestal y un alto nivel de virtuosismo para el instrumento solista.

En tanto, “Cuadros de una exposición” es una de las composiciones más reconocidas de Mussorgsky. La suite fue creada como homenaje al pintor y arquitecto ruso Viktor Hartmann, amigo cercano del compositor, tras su fallecimiento en 1873.

La obra propone un recorrido musical inspirado en una exposición de pinturas y bocetos de Hartmann, donde cada movimiento representa distintas escenas y personajes. Entre los pasajes más célebres se encuentran “El viejo castillo”, “Ballet de los polluelos sin nacer”, “La cabaña sobre patas de gallina” y “La Gran Puerta de Kiev”, considerado uno de los finales más imponentes del repertorio sinfónico.