Un tren de hidrógeno se detiene en una estación al norte de Frankfurt. Alemania inauguró a mediados del año pasado los primeros trenes de pasajeros sustituyendo a los motores de diésel convencionales. Los componentes relevantes, como el depósito y las pilas a base de hidrógeno están ubicadas en el techo de las nuevas unidades, en tanto que en los vehículos más antiguos adaptados se encuentran en el piso. Con esta tecnología, el hidrógeno se combina con el aire ambiente produciendo una reacción química que libera energía y que la batería emite en forma de corriente eléctrica. Los trenes de hidrógeno son una tecnología de propulsión especialmente respetuosa con el medio ambiente, ya que funcionan libres de emisiones gracias al hidrógeno verde y sólo emiten vapor de agua. Cada tren cuenta con una autonomía de 1.000 kilómetros y pueden alcanzar hasta 160 kilómetros por hora.









