La foto del día

La naturaleza ha recuperado lo que era suyo. El desierto es despiadado, no reconoce fronteras, ni barreras, sólo su fuerza incontenible. La arena fluye por las ventanas, por las puertas entreabiertas, llenando cada rincón en ondas que parecen casi líquidas. Donde antes había vida, ahora hay silencio y arena. Las ventanas cuelgan de sus goznes, sin vidrios, y la pintura se cae de las paredes como hojas otoñales. Estos vestigios de una casa que alguna vez estuvo poblada de charlas y color son una comprobación de que la naturaleza nunca se da por vencida. Las fotografías de la ecuatoriana Anamaría Chediak parecen luchar para dar sentido a estos fugaces atisbos de un mundo que ha desaparecido. En sus imágenes resuenan historias, recuerdos y preguntas… Nacida en Quito, Chediak estudió publicidad y marketing en Boston antes de dedicarse a la fotografía en Madrid, donde ha ganado merecidos elogios por su trabajo.