El arte de las selfies dio un giro peligroso alrededor de 2013 cuando algunos temerarios comenzaron a retratarse en situaciones extremas, trepados en acantilados o desde los puntos más altos de los edificios más emblemáticos del mundo. Lamentablemente, esta tendencia provocó cientos de muertes en todo. Pero nadie ha conseguido la fama de Kirill Oreshkin, un joven ruso que ha logrado arriesgados (o inconscientes) autorretratos. Con tan sólo una cámara y poniendo en riesgo su vida e integridad física, Oreshkin ha logrado imágenes en dos de los edificios más altos de Rusia como la Torre Mercury de Moscú, la más alta de Europa con 338 metros.









