HOJAS SUELTAS Sobre soberanía

Por Sergio A. Rossi

Esta semana el Gobierno lanzó «Agenda Malvinas 40 años», una plataforma virtual que permite conocer el programa de actividades que se desplegará en el país y en distintos países del mundo. Este conjunto de acciones tiene como objetivo homenajear a los caídos y reconocer a excombatientes, veteranos/as de guerra y visibilizar la Cuestión Malvinas en el país y en el mundo. Asimismo, desplegar una acción política y diplomática en el marco de la política de Estado que marca la Constitución Nacional, tras el objetivo permanente e irrenunciable de recuperar el ejercicio de soberanía sobre los territorios argentinos ocupados por el Reino Unido. Es en este contexto que debemos mirar a la Argentina en perspectiva. Cómo ha sido el surgimiento de nuestra nación y qué es lo que queremos en las décadas que vienen. La independencia argentina tuvo que ver con el hundimiento del imperio español. Había tendencias autonómicas que ya venían, había una reafirmación de una identidad nacional, pero lo cierto es que el proceso independentista se desata después de 1808 con la invasión napoleónica.
Después España intenta retomar su control sobre sus colonias y ya no puede. Hay una expedición que iba a venir al Río de la Plata que cayó sobre Venezuela, la expedición de Morillo. Permitió al Río de la Plata no tener la guerra con el ejército español en su territorio.
La dependencia de Argentina con Inglaterra se pone en crisis, después de la Primera Guerra Mundial, y tuvo que ver con un repliegue de Inglaterra. Hoy estamos en un mundo que acumula tensiones. Rusia y la Unión Europea están en un segundo pelotón, ante la puja entre Estados Unidos y China. Argentina tiene que buscar un camino equidistante e independiente, que satisfaga su propio interés, buscando un equilibrio. El orden que surgió tras la Segunda Guerra Mundial se ha resquebrajado.
En el año 2048 se renovará el Tratado Antártico, es imaginable que aumenten las tensiones geopolíticas. Estamos acostumbrados a creer que es natural que el espacio radioeléctrico, que el espacio de las señales y las órbitas satelitales, se disponga según acuerdos. A todas esas convenciones hoy hay países que están desconociéndolas. Estados Unidos armó una fuerza espacial, Francia armó otra, Inglaterra la propia. Son pujas que hay que mirar con atención y resguardar el interés nacional.