Hojas Sueltas. Juventud

Luis Britto García

Anhelamos la eterna juventud sin comprender que ser humano es una juventud eterna. Nuestra especie es neoténica, vale decir, recicla los rasgos fetales de nuestros ancestros. Al igual que un primate fetal, el ser humano tiene cabeza desproporcionadamente grande, mandíbula débil, piel casi lampiña. Quizá debido a la pelvis estrecha de la hembra humana, tiene que ser parido antes de completar su desarrollo. Quizá porque somos dados a luz antes de completar nuestro desarrollo, conservamos estos rasgos fetales hasta la tumba. Morimos en el umbral de la infancia.¡ Pues lo que nos hace humanos es nuestra niñez interminable. La mayoría de los mamíferos son capaces de sobrevivir solos y reproducirse antes de la décima parte de su vida. Sólo los humanos pasamos de una cuarta parte de ella madurando. Este retraso nos define. Un cachorro es curioso, aprende fácilmente, dedica casi todo su tiempo a la experimentación del juego. La creatividad, la cultura, la civilización son frutos que obtenemos de la curiosidad, de la experimentación, del aprendizaje. El mundo del cachorro y el del ser humano es incesantemente nuevo. Un ser humano, una institución, una civilización experimentan durante su juventud maravillosas ráfagas creativas. Newton descubre la ley de la gravitación universal cuando una epidemia de peste le impide asistir a la universidad. Evariste Galois escribe los fundamentos de la teoría de grupos a los 19 años, la noche antes de morir en un duelo a pistola. Marx y Engels publican el Manifiesto Comunista cuando el mayor apenas ha cumplido 29. Einstein elucubra la teoría de la relatividad antes de los 30. Watson descubre la estructura de la doble hélice del ADN a los 24. Los jóvenes son como sus ideas: impulsivos, optimistas, solidarios, desinteresados, generosos, alegres, revolucionarios. Los viejos son como sus achaques: calculadores, pesimistas, egoístas, avaros, depresivos, contrarrevolucionarios. Los anticonceptivos hicieron disminuir la proporción de jóvenes. Los hippies envejecieron, sustituyeron el amor por el interés, ideas por conveniencias, pacifismo por armamentismo, rebelión por conformismo, creación por usura, individualidad por consumismo, genio por propiedad intelectual. La decrepitud mental sustituye Utopía por mercado, remuneración justa por salario debajo de la subsistencia, nacionalismo por idolatría hacia inversiones extranjeras que no pagan impuestos, Paraíso de los Trabajadores por Paraíso Fiscal. Vinieron los funerales de la Historia, de la Modernidad, de la Humanidad. A la decrepitud se la llamó Pensamiento Único.