La periodista y conductora Ernestina Pais falleció este viernes en un trágico accidente ferroviario ocurrido en la localidad bonaerense de Martínez, partido de San Isidro, cuando el automóvil que conducía fue embestido por una formación del Tren de la Costa.
De acuerdo con la información suministrada por fuentes policiales, el siniestro se produjo en el paso a nivel ubicado en las calles Sáenz Peña y El Cano, donde el Honda Civic negro en el que se trasladaba la comunicadora habría intentado cruzar con las barreras bajas. La formación impactó sobre el lateral del conductor, provocando la muerte instantánea de la periodista.
El hecho ocurrió sobre la traza del Ferrocarril Mitre, ramal Tren de la Costa, en sentido Tigre-Vicente López. Personal de la Comisaría Segunda de San Isidro, junto con bomberos y peritos, trabajó en el lugar para realizar las actuaciones correspondientes y preservar la escena. La investigación quedó a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) de Martínez.
La fiscal María Paula Hertrig, del Departamento Judicial de San Isidro, ordenó el relevamiento de las cámaras de seguridad de la zona. Según los primeros testimonios recabados, Pais habría cruzado el paso a nivel cuando las barreras ya se encontraban descendidas.
Los peritajes iniciales confirmaron que la conductora viajaba sola y que presuntamente se dirigía al Teatro Niní Marshall de Tigre, donde integraba el elenco de la obra «El divorcio del año», junto a Fabián Vena, Juan Palomino y Guillermina Valdés.
La noticia impactó de lleno en su entorno familiar. Su hermana, la también periodista Federica Pais, tomó conocimiento del fallecimiento apenas minutos antes de salir al aire con su programa televisivo.
Una trayectoria de casi tres décadas
Con una carrera que se extendió por casi 30 años, Ernestina Pais se convirtió en una figura reconocida de los medios argentinos. Uno de sus primeros trabajos de gran visibilidad fue en 1997 como movilera del emblemático programa «La Biblia y el Calefón», conducido por Jorge Guinzburg, con quien construyó una estrecha relación profesional.
Madre de Benicio, de 22 años, la conductora desarrolló además una faceta artística vinculada al teatro y, en los últimos años, incursionó como empresaria gastronómica, sin abandonar su participación en diversos proyectos culturales y mediáticos.
Su lucha pública contra las adicciones y la salud mental
Durante los últimos años, Ernestina Pais habló abiertamente sobre sus problemas de adicción al alcohol y los desafíos vinculados a su salud mental. Compartió públicamente distintos procesos de internación y recuperación, con el objetivo de visibilizar una problemática que afecta a miles de personas.
Uno de los momentos más críticos de su vida ocurrió en 2024, cuando atravesó una severa crisis psicofísica en su domicilio que requirió la intervención de emergencia del SAME y el acompañamiento de su familia. Ese episodio derivó en una internación y marcó un punto de inflexión en su proceso de recuperación.
En marzo de 2025 reveló que llevaba más de un año sin consumir alcohol y destacó la importancia del acompañamiento profesional y familiar. En aquella oportunidad afirmó: «El consumo problemático no empieza cuando levantás la copa, sino cuando dejás de contar lo que te pasa».
La conductora explicó que el desgaste acumulado por años de trabajo, sumado a las consecuencias económicas y emocionales de la pandemia, profundizaron un cuadro de angustia que llegó a definir como un verdadero «infierno».
Su nombre volvió a ocupar titulares en marzo de 2026 tras protagonizar un accidente de tránsito en el que colisionó contra un vehículo estacionado y se negó a realizarse un test de alcoholemia. Aunque el hecho no dejó heridos y derivó en el secuestro de su automóvil, nunca se confirmó oficialmente la existencia de consumo de alcohol.
Con el paso del tiempo, Ernestina Pais transformó una experiencia marcada por el sufrimiento en un mensaje de concientización. En reiteradas oportunidades destacó el papel fundamental de los grupos de apoyo, como Alcohólicos Anónimos, y de las terapias grupales en su recuperación, a las que consideraba un sostén esencial en su vida cotidiana.










