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Concepción del Uruguay
domingo, noviembre 8, 2026

Economía circular. Del conocimiento a la gestión

Gestionar bien la basura es esencial para cuidar la salud, el agua y el suelo. Avanzar hacia una economía circular exige, además, reducir los residuos y recuperar su valor. Concepción del Uruguay cuenta con conocimientos y propuestas para hacerlo; el desafío es convertirlos en una gestión integral, sostenida y con controles efectivos.

Por Pablo Presas (*)

Concepción del Uruguay tiene universidades, profesionales, cooperativas y espacios de formación que aportan conocimientos para mejorar la gestión de nuestros residuos. Recientemente participé de la charla sobre economía circular realizada en el Polo Tecnológico La Nube, a cargo del especialista japonés Kazunori Kitagawa, de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), en articulación con el INTI.

La actividad se suma a otras iniciativas, como las capacitaciones promovidas por la Universidad de Concepción del Uruguay, que también acercó una especialista en gestión de residuos. Son aportes valiosos que merecen reconocimiento y continuidad. También es positivo que el municipio acompañe estos espacios.




Precisamente por eso, resulta necesario señalar una contradicción: mientras promovemos encuentros sobre economía circular y prácticas avanzadas de tratamiento de la basura, seguimos teniendo dificultades para cumplir con los procedimientos básicos que permiten proteger el ambiente.

Cerrar la distancia entre lo que aprendemos y lo que hacemos debe ser una prioridad de gobierno.

Los residuos también son recursos

La economía circular propone aprovechar mejor los materiales y prolongar su utilidad: reducir desperdicios, reutilizar, reparar, recuperar y reciclar. Aplicada a la ciudad, permite disminuir la cantidad de residuos destinados al enterramiento y fortalecer actividades productivas vinculadas con su recuperación.

Eso requiere organización. Separar materiales no alcanza si después se mezclan durante la recolección. Recuperarlos tampoco completa el circuito si no existen condiciones para clasificarlos, acondicionarlos y encontrarles un destino productivo.

La Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos, GIRSU, permite ordenar esa cadena: desde la generación y separación en origen hasta la recolección diferenciada, el transporte, la clasificación, la valorización y la disposición final segura de aquello que no puede recuperarse.

Cada etapa depende de las demás. Por eso, tener una planta o un relleno sanitario es una parte de la solución. Su resultado depende de cómo funciona el conjunto.

Un planteo que venimos sosteniendo

En marzo, en “La basura también habla”, advertí sobre las consecuencias ambientales y económicas de operar deficientemente el relleno sanitario. La infraestructura requiere procedimientos técnicos, mantenimiento y controles diarios. Cuando eso falla, se deteriora una inversión pública y se generan costos que la ciudad deberá afrontar.

En abril, en “Concepción del Uruguay y el desafío de la basura”, volví sobre la necesidad de coordinar todo el sistema. Las soluciones requieren conocimientos técnicos, pero también conducción, educación, continuidad y capacidad de corregir errores.

Con ese criterio presenté en el Concejo Deliberante un proyecto de ordenanza para fortalecer la gestión y el control del sistema GIRSU, con un responsable técnico que articule sus distintas etapas. La iniciativa aún se encuentra en tratamiento.

Necesitamos seguimiento permanente, indicadores, registros e información que permitan evaluar resultados. Alguien debe coordinar los esfuerzos del municipio, las instituciones educativas, las empresas, las cooperativas y los vecinos, con responsabilidades claramente definidas.

Las capacitaciones pueden alimentar ese trabajo. El conocimiento disponible debe incorporarse a las decisiones operativas, los contratos y los mecanismos de control.

Una nueva licitación, la misma responsabilidad

El municipio acaba de anunciar otra licitación para la operación de la disposición final de residuos en el relleno sanitario San Cayetano, con un presupuesto oficial superior a los 396 millones de pesos. La convocatoria prevé contratar por seis meses un servicio que forma parte de una política que exige planificación de largo plazo.

Una contratación semestral puede resolver la continuidad inmediata. Pero debe estar acompañada por un rumbo que trascienda ese plazo: qué queremos mejorar, cómo lo vamos a medir y quién responderá por los resultados.

He venido señalando incumplimientos reiterados de la actual concesionaria respecto de estándares ambientales y procedimientos básicos de operación. Esos antecedentes deben ser considerados en la evaluación de las ofertas y traducirse en exigencias verificables y controles efectivos.

El propio anuncio de la licitación contempla compactación diaria, tratamiento de lixiviados, mantenimiento y operación de la báscula electrónica. Son tareas indispensables cuyo cumplimiento debe verificarse y registrarse.

Evaluar una oferta implica considerar su precio, su capacidad técnica y sus antecedentes. Un servicio que aparenta ser económico puede resultar muy costoso si acorta la vida útil del relleno, deteriora instalaciones o genera pasivos ambientales.

La contratación de una empresa tampoco resuelve por sí sola la coordinación del sistema. El municipio debe conducirlo, exigir resultados y explicar cómo se utilizan los recursos de todos.

Convertir lo aprendido en resultados

La ciudad necesita un programa sostenido de separación y recolección diferenciada; recuperación de materiales con participación de las cooperativas; tratamiento de orgánicos; educación ambiental permanente y una disposición final técnicamente controlada.

También necesita información comprensible: cuánto ingresa al predio, cuánto se recupera, cuánto se entierra, qué ocurre con los lixiviados y cuánto cuesta cada etapa. Esos datos permiten mejorar y dan sentido al esfuerzo de los vecinos que separan sus residuos.

La academia y la gestión pública deben trabajar conectadas. La UCU, La Nube, los organismos técnicos y los profesionales pueden aportar formación y asistencia para resolver problemas locales. A la conducción municipal le corresponde transformar esos aportes en procedimientos, metas y decisiones sostenidas.

Concepción del Uruguay tiene condiciones para avanzar hacia una gestión integral de sus residuos y una economía más circular. Hay conocimiento, instituciones y personas comprometidas. El paso pendiente es convertir ese potencial en políticas públicas sostenidas, con decisiones, controles y resultados concretos que se reflejen en un ambiente mejor cuidado.

(*) Concejal y economista.