En el Día del Trabajador Municipal, el titular de AOEM y FESTRAM analizó la situación del sector, reclamó mejores salarios y condiciones laborales y dejó abierta la posibilidad de asumir un espacio político en el próximo año electoral. También reivindicó el papel de los municipales en la comunidad.
Por: Matías Dalmazzo
El Día del Trabajador Municipal encuentra a los empleados de Concepción del Uruguay en un escenario de dificultades económicas, reclamos salariales y diferencias con el Ejecutivo local. La reciente actualización del dos por ciento en los haberes volvió a poner de manifiesto el desacuerdo entre la conducción gremial y el gobierno municipal, en medio de una discusión que lleva meses y que tiene como eje las condiciones laborales y el reconocimiento de la tarea que realizan los agentes comunales.
En ese contexto, la redacción de Diario La Calle dialogó con Mario Rafael Barberán, secretario general de la Asociación de Obreros y Empleados Municipales (AOEM) de Concepción del Uruguay y de la Federación Entrerriana de Sindicatos de Trabajadores Municipales (FESTRAM). En la entrevista, el dirigente trazó un panorama de la realidad que atraviesa el sector, recordó el papel de los trabajadores durante la pandemia y planteó la necesidad de un mayor reconocimiento social y económico para quienes sostienen servicios esenciales de la ciudad.
Pero la conversación también tuvo una mirada hacia el futuro. Con 2027 en el horizonte electoral, Barberán habló de sus expectativas políticas, reconoció su interés por participar de la vida pública y no descartó ocupar un lugar dentro del sistema político si la gente considera que debe hacerlo. Una definición que suma otro elemento a su perfil como referente del movimiento municipal entrerriano.
—En este Día del Trabajador Municipal, ¿cuál es la realidad social y económica que atraviesan los trabajadores de Concepción del Uruguay?
—El contexto es casi tan complicado como en todo el territorio argentino. A los casi dos millones de trabajadores municipales del país nos pasa más o menos lo mismo. Lo mismo sucede con todos los trabajadores argentinos y también con los desocupados.
En la Argentina hay más de 2.700 municipios y en Entre Ríos también hay una cantidad importante de municipios. Nosotros somos uno de ellos y siempre tenemos buenas expectativas, pero todavía falta bastante para alcanzar las respuestas que necesitamos en materia salarial, para nuestra carrera administrativa, nuestras condiciones de trabajo y el reconocimiento general de la tarea que realizamos a diario.
Es una labor que para muchos resulta invisible, pero que es esencial para todos.
—El fin de año está cada vez más cerca y la mirada comienza a ponerse en 2027, un año electoral. En este contexto, ¿tenés aspiraciones políticas para el año que viene? ¿El movimiento gremial tiene previsto participar de las elecciones municipales o provinciales con alguna propuesta o alianza?
—Como dicen los chinos, 2027 va a ser una época de oportunidades, porque el espectro político es más propenso a dar respuestas, a ser más sensible y más empático con las necesidades de la gente. Ojalá que sea un año en el que podamos llegar a tener más y mejores respuestas en general como sociedad, y para la familia municipal en particular.
En lo personal, soy un hombre de la política. Nunca ejercí ningún cargo público, pero me apasiona la política y, bueno, donde la gente considere que tengo que estar, estaré. Si tengo que estar adentro del sistema político, estaré; y si tengo que estar afuera, quedaré afuera, como estoy ahora, ayudando desde donde me toca.
—Los municipales realizan a diario tareas indispensables para el funcionamiento de una ciudad. ¿Cree que esa importancia se ve reflejada en el reconocimiento social y económico que recibe el sector?
—Lo que me gustaría, como dirigente municipal y gremial, es que se reconozca al empleado municipal. Por ejemplo, durante la pandemia estuvimos en la primera línea de trabajo: vacunando, entregando mercadería a domicilio y realizando tareas para garantizar el funcionamiento de la iluminación y las cloacas. Nuestros móviles trasladaban médicos y colaboraban con el hospital de zona; también se fabricaba el agua, se recogía la basura y, lamentablemente, se enterraban a los fallecidos, muchos de ellos por COVID-19, siguiendo aquellos famosos protocolos. Nuestra gente nunca dejó de trabajar.
El 75% de los empleados municipales seguimos trabajando durante ese período porque somos esenciales para nuestras comunidades. Nos gustaría que la sociedad reconozca esa tarea, no solamente en Entre Ríos o en Concepción del Uruguay, sino en todo el país. Los municipales argentinos somos fundamentales en la prestación de los servicios y en el trabajo que se realiza diariamente.
También necesitamos que exista un reconocimiento por parte de quienes son nuestros empleadores. Así como somos considerados trabajadores esenciales, nos gustaría que ese carácter se refleje en un reconocimiento económico acorde, en nuestra carrera administrativa y en las condiciones de trabajo.
Es una labor que casi nadie valora, pero que es esencial, como su nombre lo indica. A veces hacemos trabajos que mucha gente no quiere hacer, pero los hacemos nosotros por poca plata y con poco reconocimiento.













