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Concepción del Uruguay
domingo, noviembre 1, 2026

Ciudad y Naturaleza. La naturaleza también es infraestructura

El río Uruguay, los arroyos, humedales, árboles y parques constituyen nuestra infraestructura verde y azul. Poner en valor este patrimonio puede mejorar la calidad de vida y abrir nuevas oportunidades para la educación, la recreación y el turismo.

Por Pablo Presas (*)

En 1875, el botánico Pablo Günther Lorentz impulsó la creación de un jardín botánico en Concepción del Uruguay. Se consiguió un terreno cedido por la Provincia, pero el apoyo económico prometido no se materializó.




Más de un siglo y medio después, podríamos recuperar aquella aspiración mediante un parque botánico municipal dedicado al conocimiento y la conservación de la flora regional, con colecciones identificadas, senderos interpretativos, un vivero y actividades educativas.

Mediante acuerdos con el Colegio del Uruguay, universidades y otras instituciones, podría convertirse en un núcleo educativo y técnico que ayude a orientar el cuidado de nuestra infraestructura verde y azul: estudiar especies, producir plantas y aportar conocimientos para cuidar y poner en valor parques, reservas, costas, río y arroyos.

Acercarnos a los humedales y al río

El Corredor Verde Costero ofrece un punto de partida para una red más amplia de espacios públicos y naturales.

En el Parque de la Ciudad, un mirador hacia los humedales, sitios para observar aves y senderos interpretativos permitirían conocer mejor ese paisaje. Pasarelas y recorridos accesibles podrían acercarlo a escuelas, familias y visitantes, respetando los sectores sensibles.

También merecerían estudiarse nuevos tramos de costanera y un camino costero hacia el arroyo de la China, con vistas al entorno del Palacio Santa Cándida. Su trazado debería contemplar las condiciones ambientales, hidráulicas y de acceso público de los sectores que atraviese.

Cada lugar requiere un tratamiento propio: habrá sectores donde incorporar equipamiento y otros donde conservar la vegetación y limitar las obras sea la mejor intervención.

El agua como parte del paisaje

Los arroyos de la China y El Curro deben considerarse junto con sus cuencas, márgenes y los desagües que reciben. En lugares adecuados, y sobre la base de estudios hidráulicos y ambientales, podrían incorporarse lagunas de retención pluvial, capaces de almacenar temporalmente agua de lluvia y liberarla de manera controlada. Integradas a parques, sumarían valor paisajístico además de cumplir una función hidráulica.

También podrían instalarse dispositivos de captación de residuos en puntos estratégicos para reducir la basura que llega al río. Deben permitir el paso seguro del agua y contar con limpieza frecuente. Su funcionamiento necesita acompañarse con una recolección adecuada y la prevención de basurales.

Otra posibilidad es mejorar los accesos y las conexiones entre arroyos, brazos del río Uruguay y lagunas interiores, para conformar circuitos de kayak y otras embarcaciones sin motor.

Recuperar pasos existentes y evaluar nuevas conexiones, con los correspondientes estudios hidráulicos y ambientales, permitiría facilitar esos recorridos preservando el funcionamiento de los humedales.

Con puntos de embarque accesibles, señalización y condiciones de seguridad, podrían desarrollarse paseos ecológicos, avistaje de aves y excursiones con guías locales. Sería una forma de generar oportunidades y favorecer un mayor contacto con la naturaleza, descubriendo paisajes que muchas veces permanecen fuera de nuestra experiencia cotidiana.

Más sombra y mejores recorridos

Una mejora perceptible sería aumentar la cobertura de copas de árboles, o canopia. Conocer qué proporción del suelo cubren y cómo se distribuyen permitiría priorizar los lugares donde falta sombra: entornos escolares, centros de salud, paradas de transporte y recorridos peatonales.

Un acceso arbolado daría una bienvenida más agradable a la ciudad. Ese criterio podría extenderse a avenidas y calles, eligiendo especies por su sombra, calidad paisajística, adaptación y compatibilidad con veredas y servicios.

En reservas y parques naturales, la prioridad sería conservar y recuperar la flora autóctona. En el arbolado urbano debemos combinar bienestar, seguridad y paisaje, incluyendo especies nativas apropiadas.

Esta red se integraría con las bicisendas y ciclovías cuyo proyecto inicial venimos trabajando, conectando barrios, instituciones, parques y costas mediante recorridos seguros y arbolados.

Naturaleza y cultura

En La Salamanca podría evaluarse un anfiteatro inspirado en experiencias como la de Paysandú, capaz de albergar grandes espectáculos y actividades durante el año.

Podría recibir la Fiesta de la Playa y ofrecer un escenario para promover a las bandas locales. Su escala y ubicación requieren analizar acústica, accesos, evacuación, crecidas y costos de funcionamiento, preservando el uso cotidiano del parque.

La propuesta de una Agencia de la Ribera podría ofrecer un ámbito para coordinar el cuidado, el mantenimiento y el uso público de estos espacios, articulando el trabajo de las áreas municipales y las instituciones vinculadas.

Un legado para vivir mejor y ofrecer nuevas experiencias

Poner en valor esta infraestructura puede enriquecer la vida cotidiana y ampliar las experiencias que Concepción del Uruguay ofrece a quienes la visitan. Aprender en un parque botánico, descubrir los humedales, recorrer arroyos y lagunas en kayak, pasear en bicicleta o disfrutar de un espectáculo junto al paisaje serían nuevas formas de vivir la ciudad.

Como planteamos al abordar una estrategia turística basada en una ciudad de eventos y experiencias, el desafío es vincular nuestros atractivos con actividades que inviten a venir, permanecer más tiempo y regresar. Esa oferta podría generar oportunidades para guías, emprendedores, artistas, comercios, alojamientos y establecimientos gastronómicos. El cuidado ambiental sería una condición para sostenerla.

Recuperar la idea de Lorentz puede ser el comienzo de un legado que vincule educación, naturaleza, cultura y economía local. Más sombra, aguas y costas mejor cuidadas y nuevos espacios de encuentro y disfrute ampliarían las oportunidades de quienes vivimos aquí y de quienes nos visitan.

Cada generación recibe una ciudad y deja su huella. La nuestra puede poner en valor este patrimonio vivo para mejorar la calidad de vida, crear nuevas experiencias y generar oportunidades que perduren en Concepción del Uruguay.

(*) Economista y concejal.