La desaparición y el posterior femicidio de Nancy Estela Godoy, una docente rural de 52 años, conmocionaron a Corrientes y generaron repercusiones en el ámbito educativo de todo el país. Después de 21 días de búsqueda, su cuerpo fue encontrado el miércoles 28 de octubre en una zona de bañados y vegetación densa del paraje El Malezal, en el departamento de Esquina. El hallazgo puso fin a una búsqueda angustiante y abrió una nueva etapa en una investigación que todavía tiene numerosos interrogantes.
Nancy había sido vista por última vez el 7 de octubre. Trabajaba en la Escuela Rural N.º 626 y debía recorrer parte del trayecto hasta el establecimiento a caballo. Su desaparición movilizó a familiares, vecinos y fuerzas de seguridad, mientras se desarrollaban distintos operativos para dar con su paradero. La búsqueda terminó con el hallazgo de su cuerpo, que se encontraba semisumergido en un antiguo potrero.
Los primeros resultados de la autopsia revelaron la violencia con la que fue atacada. Los especialistas encontraron múltiples heridas cortantes y punzocortantes en distintas partes del cuerpo, entre ellas el rostro, el cuello, el abdomen, los brazos y las piernas. También detectaron lesiones compatibles con maniobras de defensa y mutilaciones. Por el estado del cuerpo, no pudieron determinar inicialmente si existió una agresión sexual, por lo que se ordenaron estudios complementarios.
La causa tiene cinco personas detenidas, entre ellas Ireneo Antonio Zarza, capataz de la estancia El Curupí; Felipe Dionisio Sandoval, peón rural; Rosa Leguizamón, quien ayudaba a Nancy con el traslado hasta la escuela, y Nahuel Rojas, pareja de esta última. También permanece detenido Ernesto Ezequiel Bordón, investigado por presunto falso testimonio. La Fiscalía investiga el crimen como femicidio y busca establecer qué participación tuvo cada uno de los acusados.
Entre las medidas pendientes se encuentran los análisis genéticos y las pericias sobre el teléfono celular de la víctima, que fue encontrado junto a otras pertenencias a pocos metros del lugar donde apareció el cuerpo. Los investigadores también intentan determinar si Nancy fue asesinada en ese sitio o si sus restos fueron trasladados posteriormente. La posible existencia de una agresión sexual continúa bajo análisis, ya que la autopsia inicial no permitió confirmarla ni descartarla.
El caso también tuvo una fuerte repercusión en el ámbito educativo. En Entre Ríos, AGMER se sumó a la jornada nacional de protesta convocada para el jueves 29 de octubre, con movilizaciones y reclamos de justicia. La muerte de Nancy volvió a poner en discusión las condiciones de trabajo de quienes se desempeñan en escuelas rurales, muchas veces alejadas de los centros urbanos y con dificultades para acceder a servicios y condiciones adecuadas de funcionamiento.
Más allá de las responsabilidades penales que deberá establecer la investigación, el femicidio dejó también interrogantes sobre las circunstancias que rodeaban la vida laboral de la docente. Compañeros y personas de su entorno señalaron situaciones vinculadas con las condiciones de funcionamiento de la escuela rural donde trabajaba, un aspecto que también merece ser considerado al reconstruir su historia. Mientras avanzan las pericias y las declaraciones, el reclamo de justicia por Nancy trasciende a su comunidad y vuelve a poner en primer plano la violencia contra las mujeres.











