La caída de las ventas, la paralización de la obra pública y las dificultades económicas de las familias afectan a los comercios minoristas del sector. Desde distintos puntos del país advierten sobre la reducción de personal, la falta de inversiones y los crecientes obstáculos para sostener la actividad.
El sector de la construcción atraviesa un período de fuerte retracción que repercute directamente en los tradicionales corralones de barrio. La disminución de la demanda, sumada a los altos costos y las dificultades para acceder al financiamiento, obliga a los comerciantes a ajustar sus estructuras y limitar sus gastos para mantener los negocios en funcionamiento.
En declaraciones a Noticias Argentinas, trabajadores del rubro señalaron que la paralización de las obras públicas, la pérdida del poder adquisitivo y las restricciones crediticias modificaron el comportamiento de los compradores, que hoy priorizan las necesidades más urgentes y postergan refacciones y ampliaciones.
Hugo Romero, responsable de un corralón del barrio porteño de Balvanera, aseguró que sus ventas disminuyeron entre un 30 y un 40%. Según explicó, los clientes compran cantidades reducidas de materiales y consultan precios antes de concretar las operaciones.
La caída de la actividad también lo llevó a reducir su plantel de ocho a seis trabajadores. Aunque afirmó que el movimiento comercial continúa, advirtió que los ingresos ya no alcanzan para sostener los gastos con la misma facilidad que antes.
En tanto, Mauricio, vendedor de materiales para la construcción en el partido bonaerense de Moreno, describió un escenario marcado por la falta de margen para invertir y el temor a asumir nuevas deudas. Según indicó, los comerciantes deben recurrir a vehículos antiguos para realizar las entregas y analizar cuidadosamente cada decisión económica.
Los indicadores oficiales reflejan la caída de la actividad
Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) también muestran las dificultades que atraviesa el sector. Según el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC), la actividad registró en agosto de 2026 una caída interanual del 4,4%, de acuerdo con las cifras consignadas en el informe.
Entre los insumos que evidenciaron las mayores bajas interanuales se encontraron el asfalto, con una disminución del 18,4%; el yeso, con el 17%; las cales, con el 13%; y los pisos y revestimientos cerámicos, con el 11,9%.
También se registraron retrocesos en las ventas de ladrillos huecos, que cayeron un 9,7%, mientras que el hierro redondo y los aceros para la construcción, al igual que el cemento portland, mostraron bajas del 8,1%.
Para los comerciantes, estos indicadores se traducen en una menor circulación de mercadería y una demanda que no logra recuperar los niveles necesarios para garantizar la rentabilidad de los negocios.
Menos refacciones y obra pública paralizada
Uno de los cambios más notorios es la retracción de las compras de particulares. Las familias que anteriormente destinaban parte de sus ahorros a adquirir ladrillos, cemento y otros materiales para construir o ampliar sus viviendas ahora limitan esos gastos ante la pérdida de capacidad adquisitiva.
A esta situación se suma la reducción de la obra pública, que afecta el volumen de ventas mayoristas y la actividad de los grandes distribuidores. La menor demanda repercute así en toda la cadena de comercialización, desde los fabricantes hasta los pequeños comercios.
En paralelo, los costos de construcción continúan presionando sobre el sector. Los gastos de mano de obra, logística y reposición de mercadería dificultan la rentabilidad, incluso en un contexto de menor actividad. Para los corralones, mantener los precios competitivos sin comprometer sus márgenes se convirtió en un desafío cotidiano.
Preocupación por el empleo y la continuidad de las empresas
La crisis también genera preocupación por sus consecuencias laborales. Entre los problemas señalados por los actores del sector figuran la reducción de personal, las suspensiones, los recortes de jornadas y las dificultades que enfrentan las pequeñas y medianas empresas proveedoras para continuar operando.
Frente a este panorama, comerciantes y referentes de la actividad reclaman alternativas de financiamiento accesible y medidas que impulsen la inversión privada, con el objetivo de recuperar la demanda y reactivar las obras.
Mientras tanto, los corralones intentan sostener sus estructuras en un mercado que continúa condicionado por la recesión. La evolución de las ventas durante los próximos meses será determinante para conocer si estos comercios logran recuperar el movimiento o si deberán profundizar los ajustes para permanecer abiertos.










