Las Fuerzas de Defensa de Israel aseguraron haber demolido ocho rutas subterráneas que, en conjunto, superaban los 5.400 metros. Según el Ejército, el complejo almacenaba drones explosivos, misiles, armas y cientos de minas. La operación se produce mientras continúa trabado el acuerdo para el desarme de Hezbolá y el retiro de las tropas israelíes de la zona.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) anunciaron la destrucción de una extensa red de túneles perteneciente a Hezbolá en la cresta de Ali al Taher, una posición estratégica ubicada en la región de Nabatieh, en el sur del Líbano.
Según informó el Ejército israelí, la infraestructura subterránea estaba integrada por ocho rutas que sumaban más de 5.400 metros de extensión y habían sido construidas durante las últimas dos décadas. En su interior, las tropas aseguraron haber encontrado decenas de drones y artefactos explosivos, ametralladoras, misiles antitanque, cohetes y cientos de minas.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el ministro de Defensa, Israel Katz, calificaron la estructura como una “infraestructura terrorista estratégica” y afirmaron que su destrucción permitió completar el control operativo de la cresta de Ali al Taher, tanto en la superficie como bajo tierra.
La posición, de unos 600 metros de altura, tiene importancia estratégica porque domina amplias zonas del sur del Líbano y permite controlar sectores próximos al río Litani. Israel había anunciado a comienzos de septiembre que sus tropas habían tomado el control de ese punto y anticipó que permanecerían allí mientras persista la amenaza de Hezbolá.
La operación se produce en un contexto de tensión por el cumplimiento del acuerdo alcanzado en junio entre Israel, Líbano y Estados Unidos, que contempla una retirada progresiva de las fuerzas israelíes de determinadas zonas del sur libanés a cambio de un mayor despliegue del Ejército del Líbano y el desarme de Hezbolá.
Sin embargo, la implementación del pacto permanece estancada. Israel sostiene que no abandonará completamente sus posiciones hasta que Hezbolá entregue sus armas y deje de operar en el área, mientras que las autoridades libanesas reclaman el retiro de las tropas israelíes y el cese de los ataques.
El Ejército libanés denunció recientemente miles de violaciones israelíes al acuerdo desde su entrada en vigencia y acusó a Israel de haber intensificado sus operaciones en territorio libanés. Por su parte, Hezbolá rechazó las condiciones vinculadas a su desarme y advirtió que una presión para obligarlo a entregar sus armas podría generar una nueva crisis interna.
El conflicto entre Israel y Hezbolá se intensificó desde octubre de 2023, cuando el grupo libanés comenzó a atacar posiciones israelíes en respaldo a Hamas tras los ataques del 7 de octubre. Las hostilidades se agravaron posteriormente y dejaron miles de muertos en el Líbano.
La destrucción de la red subterránea representa así un nuevo episodio dentro de una disputa que excede el control militar de una posición estratégica y se vincula directamente con el futuro despliegue de las fuerzas israelíes, el desarme de Hezbolá y la capacidad del Ejército libanés para recuperar el control efectivo del sur del país.










