De TikTok a las plazas: qué hay detrás de las “batallas de aura” que ganan espacio entre los jóvenes

Una nueva expresión nacida en la cultura de internet convirtió el carisma, la actitud y la capacidad de llamar la atención en una competencia. Las “batallas de aura” ya se replican en distintos países de Latinoamérica y también llegaron a Argentina. ¿Es una moda pasajera o una nueva forma de socialización juvenil?

Hay palabras que aparecen de un día para otro y parecen no significar nada para quienes están fuera del universo adolescente. “Aura”, “farmear”, “+1000 aura”. En redes sociales, en cambio, forman parte de un código que millones de jóvenes entienden sin necesidad de demasiadas explicaciones.

Ahora ese código comenzó a salir de las pantallas.



Las llamadas “batallas de aura” reúnen a adolescentes y jóvenes en plazas y espacios públicos para competir de una manera particular: no hay golpes, no hay una pelota de por medio y tampoco necesariamente una coreografía. Hay miradas, poses, gestos, movimientos, referencias a memes y una consigna tan sencilla como difícil de medir: demostrar quién tiene más presencia, seguridad o carisma.

El público observa, alienta, graba con sus teléfonos y, de alguna manera, decide quién ganó.

El fenómeno se expandió durante los últimos meses por distintos países de Latinoamérica y ya existen encuentros registrados en Argentina, Brasil, México, Perú y Bolivia, además de su llegada a ciudades españolas.

Cuando el carisma se convierte en un juego

La expresión “aura farming” combina dos mundos que hoy conviven permanentemente en la cultura juvenil.

“Farmear” proviene de los videojuegos y hace referencia a repetir determinadas acciones para conseguir recursos, experiencia o puntos. El “aura”, en cambio, se utiliza en las redes para definir algo mucho menos concreto: la presencia, el estilo, la seguridad o ese magnetismo que hace que una persona parezca interesante sin necesidad de hacer demasiado.

La gracia está justamente ahí. El carisma, algo que tradicionalmente parecía imposible de medir, ahora puede imaginarse como si fuera una estadística de videojuego.

Alguien puede ganar “aura” por una respuesta ingeniosa, una actitud segura, una vestimenta determinada o una acción que genere admiración. También puede perderla después de un momento considerado ridículo o poco oportuno.

La personalidad se convierte así en una especie de marcador invisible.

El concepto comenzó a circular en comunidades de videojuegos y anime y adquirió una enorme difusión a partir de contenidos virales. Uno de los grandes impulsos llegó con los videos del joven indonesio Rayyan Arkan Dikha, cuya manera de bailar sobre la proa de una embarcación durante una competencia tradicional se convirtió en un fenómeno global y fue asociada posteriormente al concepto de “aura farming”.

De la pantalla a la calle

Lo más interesante del fenómeno no está solamente en la expresión ni en los videos que circulan por TikTok. Está en lo que ocurre cuando una tendencia nacida en internet termina llevando a los jóvenes a encontrarse físicamente.

Las batallas siguen un recorrido particular: nacen en las redes, se imitan, pasan al encuentro presencial, son grabadas por los propios participantes y vuelven a internet convertidas nuevamente en contenido.

Es decir, lo digital produce una experiencia física que vuelve a transformarse en contenido digital.

En distintas ciudades ya se organizaron encuentros convocados a través de redes sociales, con grupos de adolescentes formando rondas alrededor de quienes participan. En España, por ejemplo, se registraron recientemente reuniones de este tipo en espacios públicos, mientras que medios internacionales señalan su expansión por América Latina.

Y allí aparece una de las paradojas del fenómeno: una moda nacida en redes puede terminar sacando a los jóvenes de sus casas y llevándolos a una plaza para interactuar cara a cara.

¿Competencia o búsqueda de reconocimiento?

La psicología encuentra en este fenómeno una pregunta más profunda: ¿por qué necesitamos demostrar ante los demás que somos interesantes?

La explicación no necesariamente está relacionada con el narcisismo. La necesidad de reconocimiento forma parte de la vida social y adquiere especial importancia durante la adolescencia, una etapa en la que la identidad todavía se encuentra en construcción y la mirada de los pares tiene un peso considerable.

El problema no estaría en jugar a tener “aura”, sino en cuánto depende la valoración personal de la aprobación externa.

Una batalla puede ser simplemente un juego, una forma de hacer reír a los amigos o una oportunidad para mostrarse creativo. Pero la lógica de las redes introduce otra variable: la cantidad de personas que miran, reaccionan, comentan o comparten.

Así, una competencia que parece absurda puede reproducir una lógica bastante conocida: ser visto, generar una reacción y obtener reconocimiento.

La diferencia es que ahora esa lógica tiene un nombre y hasta una puntuación imaginaria.

Una moda que también habla de su época

Las generaciones anteriores también buscaron llamar la atención, competir por popularidad o demostrar seguridad. Lo nuevo no es necesariamente la conducta, sino el lenguaje con el que los jóvenes la explican y la velocidad con la que una práctica puede convertirse en fenómeno global.

Hoy una escena ocurrida en una plaza de una ciudad puede ser grabada, publicada, imitada al otro lado del mundo y transformada en una nueva regla dentro de la propia tendencia.

Por eso, más que una simple moda adolescente, “farmear aura” puede leerse como una muestra de cómo las redes están modificando las formas de jugar, relacionarse y construir identidad.

Y quizás la mayor paradoja sea que, en una época marcada por la hiperconexión digital, una de las tendencias que más llama la atención consiste en algo bastante antiguo: juntarse con otros, hacer una ronda, improvisar, competir y tratar de impresionar a quienes están mirando.

La diferencia es que ahora, inevitablemente, alguien también está grabando.