Llegó al Decano con apenas seis años, fue jugador, se alejó durante un tiempo y regresó para volver a ponerse la camiseta. En 2024 retomó su participación institucional y, tras un proceso de normalización, asumió la presidencia. Desde allí busca fortalecer al club en lo deportivo, social e institucional.
La historia de Próspero Eduardo Kindernesch con Atlético Uruguay comenzó mucho antes de que imaginara ocupar la presidencia. A los seis años llegó a las divisiones inferiores del Decano, pasó por las distintas categorías, fue jugador y, después de un período alejado de la institución, regresó para cerrar su etapa dentro de la cancha con la camiseta del club.
En julio de 2024 volvió a involucrarse activamente en la vida institucional. Lo hizo en el marco de un proceso de normalización que culminó meses después con la conformación de una lista única. El 19 de diciembre de ese año, las Asambleas Extraordinaria y Ordinaria aprobaron la reforma del Estatuto, los balances y la nueva Comisión Directiva, con Kindernesch como presidente.
Recuperar el orden y sumar socios
El proceso de reconstrucción institucional tuvo como uno de sus primeros desafíos ordenar la situación societaria y recomponer el vínculo con los socios.
Kindernesch recordó que al asumir no existía un padrón actualizado de asociados. “De tener poco más de 100 socios pasamos a cerca de 800 en cinco meses”, destacó, al considerar ese crecimiento como una señal de respaldo para la nueva conducción.
El trabajo se inició junto a un grupo integrado por dirigentes con experiencia en la institución, entre ellos Sergio García y Juan Carlos Lucio Godoy, ambos ex presidentes del club.
Obras y la recuperación del vínculo con San Isidro
Entre los principales objetivos de la primera etapa de gestión estuvo la puesta en funcionamiento del complejo natatorio. Con aportes privados, el club logró completar las obras necesarias para habilitar las piletas durante la temporada de verano y desarrollar allí la Colonia de Vacaciones.
El proyecto, sin embargo, todavía tiene una segunda etapa. La intención es avanzar con la climatización de la pileta, una obra que demandará una inversión considerable y que ya forma parte de la planificación institucional.
Más allá de la infraestructura, Kindernesch plantea una mirada que excede lo deportivo: recuperar la relación histórica entre Atlético Uruguay y el barrio San Isidro.
“Nuestra premisa es que el club se mimetice con el barrio San Isidro”, señaló. En ese sentido, recordó el vínculo que comenzó a consolidarse desde fines de la década de 1970, cuando Atlético Uruguay instaló allí su cancha.
Esa búsqueda de integración también se refleja en la incorporación de nuevas actividades. A las disciplinas tradicionales se busca sumar Newcom, con el objetivo de generar un espacio para adultos mayores del barrio y de otros sectores de la ciudad.
Durante 2026, además, la institución recuperó el complejo de fútbol 5 luego de finalizar el contrato de alquiler que había sido acordado durante la gestión anterior y comenzó una etapa de puesta en valor.
También se ejecutaron trabajos de mejoramiento integral de la cancha principal junto a GPS Césped, que incluyeron resiembra, tratamiento de malezas y tareas generales de mantenimiento. La obra representó una inversión superior a los 10 millones de pesos.
Crecer en el deporte, pero también en la formación
En el plano deportivo, durante el segundo semestre de 2026 los equipos de Primera y Tercera División disputan el Torneo Clausura local, mientras que las categorías juveniles e infantiles participan de las competencias de la ciudad y de torneos provinciales.
El objetivo, según el presidente, es recuperar progresivamente el protagonismo del Decano en el fútbol local.
Pero el proyecto institucional apunta también a la formación integral de los jugadores. En ese marco, la conducción trabaja en la creación de un sistema de becas para futbolistas de las divisiones inferiores, destinado a acompañarlos en sus estudios terciarios o universitarios.
La iniciativa tiene además un componente personal para Kindernesch, quien recuerda que durante su etapa como jugador el propio club lo ayudó a acceder a sus estudios universitarios.
“En mi caso, el club me ayudó a estudiar en la facultad y yo después también le devolví al club desde lo deportivo”, contó.
Un club como espacio de contención
La función social ocupa otro lugar relevante dentro del proyecto. El merendero de la institución recibe a chicos y chicas del club y del barrio, acompañados por sus familias y por colaboradores.
Para Kindernesch, Atlético Uruguay debe ser mucho más que un espacio para practicar una disciplina deportiva. “El club es un espacio donde además de practicar un deporte compartimos la pasión, contenemos a los chicos y chicas y trabajamos en la formación y en el sentido de pertenencia por nuestros colores”, sostuvo.
Con el mandato proyectado hasta 2027, la actual Comisión Directiva todavía tiene varios desafíos por delante. En ese camino, el presidente busca ampliar la participación de la comunidad vinculada al Decano.
“Yo los invito a que se sumen como socios y colaboradores”, expresó, al remarcar la importancia de construir una institución con mayor participación y compromiso de sus integrantes.
La camiseta, desde otro lugar
La relación de Kindernesch con Atlético Uruguay atraviesa distintas etapas de su vida: comenzó como jugador de inferiores, continuó dentro de la cancha y hoy se desarrolla desde la conducción institucional.
“Personalmente, como presidente del Club Atlético Uruguay, desde que asumimos junto a la nueva Comisión Directiva estamos orgullosos de continuar el legado de grandes dirigentes y personas que trabajaron, trabajan y seguirán trabajando para que el club siga creciendo y mejorando en todos los aspectos de su vida institucional y deportiva”, afirmó.
La camiseta que alguna vez defendió como futbolista hoy la defiende desde otro lugar. El desafío es distinto, pero el sentido de pertenencia permanece intacto: construir un Atlético Uruguay cada vez más grande, con identidad, formación y fuerte presencia en la comunidad.











