Fenilcetonuria: una enfermedad prevenible

Fenilcetonuria: una enfermedad rara que puede prevenir discapacidad si se detecta a tiempo

La fenilcetonuria (PKU) es una enfermedad metabólica poco frecuente, hereditaria y potencialmente grave, aunque tratablesi se detecta en los primeros días de vida. En la Argentina, se estima que al menos 700 personas conviven con esta patología, que puede generar consecuencias severas si no se interviene a tiempo.

Cada 28 de junio se conmemora el Día Mundial de la Fenilcetonuria, una fecha que no solo busca visibilizar la enfermedad, sino también reconocer el impacto del programa de pesquisa neonatal, una de las herramientas más importantes de la salud pública preventiva.



Un avance clave en la medicina preventiva

El origen de esta conmemoración se vincula con el nacimiento del doctor Robert Guthrie, quien en el siglo XX desarrolló el primer test de detección neonatal de PKU. A través de una simple muestra de sangre del talón, permitió identificar la enfermedad antes de que produjera daño neurológico irreversible.

Este método, conocido como el “Test de Guthrie”, dio origen a los actuales programas de pesquisa neonatal en todo el mundo, que hoy permiten detectar no solo PKU, sino también otras enfermedades como hipotiroidismo congénito, fibrosis quística, hiperplasia suprarrenal congénita, galactosemia y déficit de biotinidasa.

Detección temprana: la clave

La PKU es un error congénito del metabolismo de herencia autosómica recesiva, lo que implica que ambos padres deben ser portadores del gen alterado para transmitirla.

Si no se diagnostica a tiempo, puede provocar retraso mental, déficit cognitivo, convulsiones, problemas conductuales y trastornos motores, entre otras complicaciones. Sin embargo, una simple gota de sangre del talón en las primeras horas de vida puede marcar la diferencia entre una vida sin secuelas o una discapacidad permanente.

En Argentina, la Ley 23.413 establece la obligatoriedad del screening neonatal desde 1990, lo que permite intervenir antes de la aparición de síntomas.

El estudio debe realizarse entre las 36 y 72 horas de vida, ya que su realización fuera de ese rango puede generar resultados falsos negativos.

Tratamiento y calidad de vida

Aunque la PKU no tiene cura, el tratamiento precoz permite a los pacientes desarrollar una vida plena. El abordaje se basa en tres pilares:

  • Dieta estricta baja en fenilalanina, con control individualizado de proteínas.
  • Fórmulas especiales sin fenilalanina, que aportan aminoácidos esenciales.
  • Alimentos bajos en fenilalanina, necesarios para complementar la alimentación.

En algunos casos, debido a la dificultad de sostener la dieta a largo plazo, puede ser necesario complementar el tratamiento con opciones farmacológicas.

Un estudio reciente indica que cada semana de retraso en el inicio del tratamiento puede implicar la pérdida de hasta 4 puntos de coeficiente intelectual, lo que refuerza la importancia del diagnóstico precoz.

Con detección temprana y tratamiento adecuado, las personas con PKU pueden llevar una vida con igualdad de oportunidades respecto del resto de la población.