La delicada situación que atraviesa Granja Tres Arroyos, una de las principales empresas avícolas del país, mantiene en alerta a cientos de familias de Concepción del Uruguay. En ese marco, el intendente José Lauritto mantuvo una reunión en Buenos Aires con los directivos de la firma, Joaquín y Marcelo De Grazia, para interiorizarse sobre las gestiones en curso destinadas a revertir la crisis financiera que derivó en el cierre por tiempo indeterminado de la planta La China, donde trabajaban alrededor de 950 empleados.
La compañía atraviesa un proceso de reestructuración de deuda en medio de compromisos financieros millonarios y reclamos judiciales de acreedores, una situación que impacta en cerca de 7.000 trabajadores en todo el país. En Concepción del Uruguay, la paralización de la planta genera especial preocupación al tratarse del principal empleador privado de la ciudad.
Tras el encuentro, Lauritto señaló que el objetivo fue conocer el estado de las negociaciones para lograr recursos que permitan retomar la producción. “Lo que se necesita es dinero para garantizar la producción y el pago a los trabajadores”, explicó.
El jefe comunal reconoció que el escenario es complejo, aunque insistió en la necesidad de sostener las gestiones. “Está difícil, pero hay que insistir. Ojalá aparezca un inversor, un crédito o alguna alternativa que permita reactivar la planta La China”, sostuvo. En esa línea, advirtió que sería “muy grave perder un establecimiento que fue el mayor productor de la provincia y uno de los principales generadores de empleo”.
Lauritto también hizo hincapié en el impacto social de la crisis. “A todos los uruguayenses les preocupa esta situación. Hay que mirar el costado humano, a las familias que hoy están sufriendo”, expresó, y recordó el crecimiento histórico de la empresa, que pasó de 87 empleados en 1985 a más de 7.000 en 2024.
Sobre el encuentro con los directivos, el intendente indicó que percibió “voluntad de salir adelante”, aunque advirtió que “conseguir el financiamiento es lo más difícil”. También consideró que la firma atraviesa “una crisis profunda”, marcada principalmente por la falta de recursos para sostener la operación y los salarios.
Finalmente, Lauritto aseguró que continuará acompañando las gestiones para intentar una solución. “No podemos esconder esta situación. Tenemos que enfrentarla y buscar alternativas”, concluyó.










