La deuda externa es la más alta de la historia y los vencimientos se cuadruplicaron

La deuda pública bruta alcanzó los 483.830 millones de dólares en marzo de 2026, un aumento cercano al 30 por ciento desde diciembre de 2023 que convierte al actual en el nivel de endeudamiento más alto de la historia argentina, mientras el gobierno de Javier Milei contrae obligaciones de corto plazo que ya representan el 14 por ciento del total.

Los datos actualizados del balance cambiario del Banco Central desmienten el discurso oficial. Desde el inicio de la gestión ingresaron 47.000 millones de dólares netos en concepto de deuda externa, provenientes de organismos internacionales, el Fondo Monetario Internacional y préstamos financieros. Sin embargo, ese dinero no se destinó a fortalecer la economía real ni a acumular reservas.



El economista Martín Burgos, director de la consultora Lado B, explicó el mecanismo: «El Gobierno afirma que no tomó deuda, pero los datos muestran que sí hubo ingreso de financiamiento externo, que se utilizó principalmente para cubrir compromisos financieros y fuga de capitales». Las cifras le dan la razón: en paralelo se registró una salida de divisas por 36.000 millones de dólares destinada a la formación de activos externos, un proceso que se intensificó tras la flexibilización de las restricciones cambiarias de abril de 2025.

A ese drenaje se agregan los pagos de intereses, en gran medida asociados a compromisos contraídos durante el gobierno de Mauricio Macri, y la reciente habilitación para la remisión de utilidades al exterior. El resultado es un circuito que la Argentina ya conoce: los dólares entran por una ventanilla y salen por la otra. El endeudamiento financia la fuga de capitales.

Reservas estancadas y vencimientos en ascenso

A pesar del buen desempeño exportador, las reservas brutas muestran una evolución acotada y las reservas netas prácticamente no logran despegar. La diferencia entre depósitos en dólares y reservas se mantiene por debajo de los 8.000 millones de dólares, un nivel similar al de 2023, lo que evidencia la dificultad estructural para acumular divisas genuinas.

Los depósitos en dólares tuvieron un fuerte impulso en 2024 con el blanqueo, que aportó más de 20.000 millones de dólares al sistema financiero. Sin embargo, parte de esos fondos se retiró hacia fines de ese año. Desde la flexibilización cambiaria de abril de 2025 los depósitos volvieron a crecer hasta ubicarse en torno a los 38.000 millones de dólares, un aumento de aproximadamente 10.000 millones, muy por debajo de los 36.000 millones que se canalizaron hacia la formación de activos externos.

El dato más alarmante es la modificación en la composición de la deuda. El peso de los compromisos de corto plazo pasó del 3,5 por ciento del total en diciembre de 2023 al 14 por ciento en marzo de 2026, lo que implica una fuerte concentración de vencimientos en el futuro inmediato y un incremento del riesgo de refinanciamiento. La brecha entre el ingreso de deuda y la salida de capitales configura un escenario de mayor vulnerabilidad externa, en un esquema que reproduce límites ya conocidos por la economía argentina.