Con salarios que pierden frente a la inflación, alquileres que absorben más de la mitad del ingreso y deudas que se acumulan para llegar a fin de mes, los trabajadores argentinos llegan a este 1° de mayo con un deterioro inédito en sus condiciones de vida que combina caída del poder adquisitivo, destrucción del empleo y un modelo económico que desplaza el costo del ajuste sobre los hogares.
Cuánto se gana
En febrero, los salarios reales continuaron deteriorándose frente a 2023, con caídas de 37,9 por ciento en el sector público nacional, 15,2 por ciento en el provincial y 5,5 por ciento en el privado registrado. Las paritarias evolucionan muy por debajo de la inflación, con negociaciones en torno al 2 por ciento mensual, mientras el nivel general de precios se mantiene cercano al 3 por ciento. El 80 por ciento de los acuerdos ya contiene sumas fijas, lo que genera condiciones salariales más precarias: hay gremios donde las sumas fijas representan más del 40 por ciento del salario conformado.
El Salario Mínimo, Vital y Móvil se ubica en 357.800 pesos, apenas la mitad del costo de la canasta básica de alimentos para una persona. Hoy un trabajador necesita más de 2.800.000 pesos para vivir dignamente. El salario mínimo está 20 por ciento por debajo del valor que tuvo durante la década del 90 y es un 60 por ciento inferior al que regía antes del gobierno de Mauricio Macri. En el primer trimestre del año, la inflación acumuló cerca de un 9,4 por ciento, con fuerte presión de alimentos y tarifas.
Según estimaciones del Mirador de la Actividad del Trabajo y la Economía, un trabajador del sector privado acumula en lo que va de la administración de La Libertad Avanza una pérdida de 2,1 millones de pesos. En el sector estatal, la cifra escala a 10,7 millones de pesos. Las jubilaciones perdieron el 24 por ciento del poder de compra desde que gobierna Milei, lo que implicó una pérdida acumulada cercana a los 5,4 millones de pesos por cada jubilado.
Los gastos fijos consumen 15 puntos más del salario que apenas dos años atrás, producto del aumento de tarifas y del transporte. El boleto mínimo en el AMBA llegó a 700 pesos, un 131 por ciento más que el promedio de 2023 en términos reales. «Electricidad, gas y otros combustibles» tocó el nivel de precios más altos desde el cambio de gestión. «Más allá de la evolución real de los salarios, la sensación de que nada alcanza es porque después de pagar las boletas al principio del mes, queda poco en el bolsillo», sintetizaron desde el Instituto Argentina Grande.
Cuánto más se trabaja
Tres de cada diez trabajadores están buscando empleo o desean trabajar más horas. La presión sobre el mercado de trabajo subió un nuevo escalón: si se toma a quienes buscan activamente una ocupación, la presión efectiva llega al 24 por ciento, con cerca de 600 mil personas más buscando trabajo.
La proporción de personas ocupadas con más de un empleo subió desde 8,4 por ciento en 2015 a 11,9 por ciento en 2025. El fenómeno se profundizó bajo el gobierno de Milei, no por las plataformas digitales sino por la necesidad de complementar ingresos en hogares donde el salario no alcanza.
Los despidos sin causa llegaron en febrero al 10 por ciento del total de desvinculaciones. La tasa de desempleo alcanzó el 7,5 por ciento al cierre de 2025. Se destruyeron más de 240.000 puestos de trabajo y unas 24.000 empresas bajaron sus persianas en los últimos dos años. En el sector estatal, la pérdida fue de 66.000 empleos nacionales. Como contracara, la informalidad se disparó del 42,6 al 43,3 por ciento y aumentó la cantidad de monotributistas con 195.000 nuevos inscriptos.
Cuánto se destina al alquiler
Más del 20 por ciento de los hogares argentinos vive en una vivienda alquilada, una cifra que creció un 70,4 por ciento desde 2010. Desde fines de 2023, los precios de los alquileres aumentan por encima de la inflación y de los salarios. El alquiler ya demanda una porción creciente del ingreso que supera el 50 por ciento y se vuelve inaccesible incluso para sectores con empleo formal.
Tras la derogación de la Ley Nacional de Alquileres, el aumento del alquiler resultó superior al 500 por ciento en todas las regiones del país, mientras la inflación rondó el 290 por ciento. El índice de salarios creció solo un 263 por ciento en el mismo período. Se necesitan 3,1 salarios mínimos para cubrir el pago mensual del alquiler, el doble que hace solo dos años. En lo que va de 2026, el alquiler de vivienda aumentó 52,3 por ciento interanual, casi el doble que la inflación general del 32,6 por ciento.
Cuánto se depende de la deuda
Los hogares argentinos acumulan hoy más de 39 billones de pesos en deuda: 32,1 billones en deuda bancaria y 6,9 billones en deuda no bancaria. El promedio de deuda bancaria por hogar endeudado es de 5.702.809 pesos. En tres años, la deuda bancaria típica de un hogar pasó de representar poco más de un salario y medio a superar los tres salarios y medio.
Hay 4,8 millones de personas con mora superior a tres meses. La morosidad entre jóvenes de 15 a 24 años ronda el 33 por ciento. Cayó la cantidad de deudores que solo deben a entidades financieras y subió fuertemente la de quienes acumulan deuda tanto con entidades financieras como no financieras. El no pago de expensas subió del 1,4 al 4,9 por ciento, el de cuotas educativas del 0,7 al 3,1 por ciento, y el de servicios del 2,3 al 5,4 por ciento.
«El cuadro sugiere que una parte de los hogares que accedió al crédito formal en los últimos años enfrenta dificultades crecientes para sostener sus pagos, en un contexto donde los salarios reales aún no terminan de recuperarse y el costo de vida sigue presionando los presupuestos familiares», destacó un informe de la consultora Focus Market. En vísperas de un nuevo Día del Trabajador, millones de personas trabajan, pero cada vez más lejos de vivir en condiciones dignas. Esa distancia no es casual, sino el resultado de un modelo que volvió a poner el costo del ajuste del lado de quienes viven de su trabajo.










