La descoordinación del Gobierno para responder al escándalo de los créditos hipotecarios del Banco Nación aumentó la presión de los ministros sobre el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, cuya continuidad se volvió insostenible por la acumulación de causas judiciales y el deterioro de la imagen presidencial.
La crisis desatada por los préstamos otorgados a funcionarios y allegados al oficialismo dejó al descubierto la falta de una vocería coordinada, rol que Adorni abandonó de hecho desde que quedó envuelto en investigaciones por enriquecimiento ilícito. Sin conferencias de prensa ni anuncios oficiales, el Gobierno carece de una respuesta unificada frente a los escándalos.
Mientras tanto, la agenda judicial del jefe de Gabinete sigue cargándose. El fiscal Gerardo Pollicita investiga entre quince y diecinueve viajes realizados por Adorni como funcionario y esta semana pedirá nuevas medidas de prueba. A las ya conocidas vacaciones en Aruba y el vuelo privado a Punta del Este se suman otros desplazamientos al exterior cuyos gastos no podrían justificarse con sus ingresos declarados. Esta semana declarará la escribana Adriana Nechevenko, luego serán citadas las dos jubiladas que le prestaron 200.000 dólares para la compra del departamento en Caballito, y finalmente llegará el turno del periodista Marcelo Grandío, quien compartió el vuelo a Punta del Este con la familia Adorni.
Internas y desconcierto en la Rosada
La situación de Adorni genera malestar en el Gabinete. Patricia Bullrich evitó coincidir con él en el acto por Malvinas y en privado considera que su permanencia es indefendible. Luis Caputo, por su parte, admite en la intimidad que el escándalo político daña las expectativas económicas y aleja la posibilidad de volver a los mercados internacionales.
El episodio que terminó de exponer la descoordinación fue la decisión unilateral de Sandra Pettovello de echar al jefe de Gabinete de Capital Humano, Leandro Massaccesi, por haber accedido a un crédito de más de 400 millones de pesos. La explicación del despido recién llegó un día después, a cargo del propio Milei, y desató una nueva interna entre Pettovello y Caputo.
La encrucijada para los Milei es que no encuentran reemplazante para la jefatura de Gabinete, un cargo que ya desgastó a Nicolás Posse, Guillermo Francos y ahora al propio Adorni. «Ojalá por lo menos hubiera sacado un crédito en el Banco Nación», ironizan con resignación en el entorno del Presidente, en alusión a que los problemas del exvocero no se limitan a un préstamo cuestionado sino a una trama de propiedades, viajes y financiamiento que la Justicia ya investiga como posible enriquecimiento ilícito.










