El presidente Javier Milei participó este miércoles 21 de enero de 2026 en el Foro Económico Mundial de Davos, donde ratificó la política de su gobierno de «comerciar con todo el mundo» y mantuvo una intensa agenda de reuniones con empresarios y líderes financieros para atraer inversiones.
Durante su intervención en el plenario del foro y en reuniones bilaterales, el mandatario argentino buscó posicionar al país como un destino abierto a las inversiones y comprometido con un programa de reformas económicas de largo plazo. Su agenda incluyó encuentros con CEOs de bancos globales, la participación en el “Country Strategy Dialogue on Argentina” y entrevistas con medios económicos internacionales como Bloomberg y The Economist.
El Gobierno encaró la visita con el objetivo central de consolidar respaldo internacional a su programa económico y traducir el apoyo discursivo en señales concretas de interés inversor. Según la visión oficial, Davos funciona como un espacio clave para validar el rumbo elegido ante los principales actores financieros globales. Entre los ejes prioritarios destacaron reforzar la credibilidad macroeconómica, mostrar avances en el ordenamiento fiscal y la desregulación, y mejorar la percepción de riesgo país para facilitar el acceso al financiamiento internacional.
Milei también aprovechó el foro para reforzar su perfil político e ideológico a nivel global, exponiendo su agenda contra el intervencionismo estatal y lo que asocia con la “agenda woke”, presentándose como un referente de un liderazgo liberal disruptivo.
Sin embargo, el escenario internacional de esta edición del foro estuvo marcado por la tensión entre Washington y Europa, con especial expectativa por la intervención del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su propuesta de anexar Groenlandia.
Por otro lado, el Foro Económico Mundial identificó en su Global Risks Report 2026 una serie de desafíos estructurales que condicionan la recuperación argentina. Entre los principales riesgos se destacan la debilidad de los servicios públicos y de los sistemas de protección social, la falta de oportunidades económicas y empleo, el riesgo de estancamiento de la actividad, la persistente desigualdad de ingresos y la fuerte polarización social.
El Gobierno es consciente de que Davos también implica escrutinio sobre estos desafíos, como la fragilidad social, la pobreza y la gobernabilidad. La apuesta oficial es que el mensaje de reformas estructurales irreversibles transmitido por Milei reduzca la cautela histórica de los inversores frente a la volatilidad política argentina.










