Silvina Greco (*)
La agroecología es un nuevo enfoque de la agricultura que surge como respuesta a los problemas ambientales y sociales derivados de la agricultura moderna, la cual, si bien ha aumentado los volúmenes producidos de alimentos, ha provocado importantes impactos ambientales: erosión de suelo, contaminación, pérdida de biodiversidad, desforestación. También problemas de salud de trabajadores y consumidores, marginación y erosión cultural. La agroecología ya era practicada antiguamente, cuando los cultivos eran diversos con vegetación asociada y se utilizaba el guano de los animales para abonar. Actualmente rescata los sistemas tradicionales pero también trabaja con tecnologías modernas como riego presurizado, tela antigranizo, maquinaria e implementos y la agricultura de precisión, etc.
Las bases más importantes de todo manejo agroecológico es el trabajo sobre la fertilidad del suelo y la biodiversidad en el sistema productivo, con un mínimo uso de insumos. Esto implica repensar el diseño del sistema agrícola donde prácticas como abonados orgánicos, mínima labranza, coberturas vegetales, corredores biológicos, rotaciones, uso de bioinsumos, se implementan de acuerdo a cada situación. Un sistema naturalmente regula las plagas y enfermedades, pero al ser intervenido por el ser humano esos ciclos naturales se interrumpen. Pasar de un sistema convencional a uno agroecológico, conlleva un proceso de transición, donde se busca restablecer esos servicios ecosistémicos. Esta transición puede llevar de 3 a 5 años o más, según las características del agroecosistema y su historia. La agroecología intenta rescatar y comprender esos ciclos, fomentándolos a fin de reducir el uso de insumos y lograr productos inocuos sin perturbar el ambiente. Respecto a los costos, no necesariamente es más caro y dependerá del agroecosistema y cultivos considerados. Sin embargo, para ser justos, a los costos económicos clásicos se deberían sumar los costos ambientales y ocultos que se generan en la actividad. La agroecología es el camino para lograr este desafío, con sus vertientes de agricultura orgánica, ecológica o biológica; la agricultura biodinámica, la agricultura natural, la agricultura regenerativa, cada una con sus particularidades. En Argentina, sobre un total de 250.000 explotaciones agropecuarias (Censo Nacional Agropecuario 2018) se identificaron 5.277 que llevan a cabo sus actividades bajo el paraguas de la agroecología. De éstas, 2.544 practican la agricultura orgánica; 2.324 la agroecología y 409 la biodinámica. Para acompañar a este nuevo paradigma, es fundamental la preparación de profesionales que acompañen a los agricultores y aprovechar y compartir los saberes y expertis de cada uno.
(*) Ingeniera agrónoma.











