Hojas Sueltas… Plataformas

Ariel Vercelli

National Geographic, la revista con sede en Washington, que ha investigado la ciencia y el mundo natural durante 135 años, despidió la semana pasada a los últimos redactores que quedaban. A partir de ahora, la asignación de artículos se subcontratará a freelancers o periodistas autónomos. El ajuste más severo, sin embargo, lo sufrió el Departamento de Fotografía. La revista ya no contratará ni enviará a sus fotógrafos a pasar meses para cubrir alguna historia en un rincón remoto del mundo. Lanzada por la National Geographic Society, una fundación formada por 33 académicos, científicos y aspirantes a aventureros, incluido Alexander Graham Bell, la revista alcanzó en su apogeo, a fines de la década de 1980, los 12 millones de suscriptores en Estados Unidos y millones más en el extranjero. Todavía es una de las revistas más leídas en Estados Unidos, en un momento en que las revistas ya no se leen mucho. A fines de 2022, tenía poco menos de 1.800.000 suscriptores. Su trayectoria lleva años de lenta caída, iniciada principalmente por el declive histórico de la impresión y el auge de los medios digitales. En la era de internet, National Geographic sigue siendo un producto casi artesanal: una revista mensual cuyas fotos, gráficos y artículos a veces son el resultado de meses de investigación. Pero no fue hasta a inicios del 2000 cuando, primero la compañía News Corporation (Fox) y luego Disney (2019) tomaron el control de la marca que se aceleró su ocaso. La nueva administración reconoció entonces que “para garantizar la continuidad y excelencia” de un producto “que llegará en los próximos años a todos los continentes, en 32 idiomas, National Geographic tendrá fines de lucro”. Fue un cambio lo suficientemente brusco como para generar una crisis de sentido entre sus lectores. Sin embargo, las producciones audiovisuales, sus documentales y canales de cables reportaron grandes ganancias. El lugar de honor de la revista comenzó a oscurecerse poco a poco y, pese a ser su buque insignia, junto al despido de los últimos 19 redactores, el 28 de junio último se anunció también que la publicación impresa con borde amarillo ya no se venderá en los quioscos de Estados Unidos. Por supuesto, su vocero dijo que “los cambios de personal no afectarán los planes de la compañía”, sino que “nos darán más flexibilidad para contar diferentes historias a través de nuestras muchas plataformas”.