Por Pedro Peretti
El mundo está lleno de oportunidades para superar el subdesarrollo. El problema es cómo lograrlo. Hay momentos en que el futuro se ve esplendoroso y se piensa que con un pequeño empujón se logrará el objetivo. Sin embargo, no siempre se presenta el gran salto adelante, como lo soñó China. Países con un bajo nivel económico lograron dar el salto al final del siglo XX. Destacan naciones asiáticas, como Corea del Sur, Taiwán, Singapur y China. Sin embargo, muchos países, en lugar de avanzar, retrocedieron cuesta abajo en su rodada, como es el caso de la Argentina. Nuestro país se encontraba entre las 10 principales potencias del mundo a principios del siglo XX. La enorme riqueza agropecuaria le permitió a nuestro país situarse como una de las economías más avanzadas. Desde la perspectiva social, se desarrolló una clase media educada con una infraestructura cultural de primera, con teatros, hipódromos, librerías y editoriales, por mencionar sólo una parte de la infraestructura. Sin embargo, a lo largo del siglo XX se tomaron malas decisiones financieras y desde entonces se pierde presencia en el mundo década tras década. Un ejemplo de esta pérdida es la pésima situación monetaria. La inflación anual actual, superior a 100%, la tasa de interés nominal del 97%, la incertidumbre en la moneda y las finanzas no alientan la inversión y, en lugar de atraer capitales, se profundiza la fuga de divisas (“activos externos”, en la jerga de los economistas). La razón es que, en términos reales, la tasa de interés es negativa 19,61% anual. En gran parte el problema son los ataques especulativos, las corridas cambiarias y las presiones de los sectores concentrados de la economía contra el peso, pretendiendo una devaluación que sólo los beneficiaría a ellos. La confianza en el Banco Central de la República Argentina (BCRA) es necesaria para generar certidumbre. Cuando se publican y comentan como hechos consumados trascendidos sobre la presunta renuncia del presidente del BCRA, o de una supuesta pelea entre éste y el ministro de Economía, Sergio Massa, se busca debilitar el control político sobre el sistema monetario y generar caos en las finanzas. Los que prometen “dinamitar” el BCRA o proclaman su autonomía a como dé lugar, no buscan frenar la inflación, buscan condicionar al Gobierno para una devaluación, para levantarla con pala y enterrar en la pobreza a los argentinos y argentinas.










