Yo digo… Disparen contra los gremialistas

Arthur Brooks speaks at TED2016 - Dream, February 15-19, 2016, Vancouver Convention Center, Vancouver, Canada. Photo: Marla Aufmuth / TED

Arturo Brooks

Son cada vez mayores las señales que indican que, más que por la crisis económica, debemos preocuparnos por la profunda crisis política que padece la Argentina, en donde a la ruptura del pacto democrático vigente desde hace casi 40 años se suma la desmesurada y desvergonzada intromisión de la Corte Suprema en el funcionamiento de los otros Poderes del Estado, con la pretensión de entronizarse por encima de los dictados de la voluntad popular y de la Constitución Nacional de la que debieran ser garantes.
La condena a la Vicepresidenta de la Nación en la causa “Vialidad” muestra un sendero de proscripciones y criminalizaciones viciosas de los referentes populares, que se repitió con el fallo del Máximo Tribunal constitucional -apelando a tecnicismos ritualista y negacionista de irregularidades procesales groseras- en perjuicio de Milagro Sala.
En el primer caso, rompiendo con una vieja tradición judicial que considera inapropiado celebrar una sentencia condenatoria, magistrados implicados en maniobras de “lawfare” hicieron público su festejo de la proscripción de Cristina Fernández. En el segundo caso, el gobernador Morales y su fiel servidor, el fiscal general de Jujuy, salieron de inmediato a reclamar prisión efectiva en una cárcel común, demostrando una saña y odio visceral que excede a la líder de la Tupac Amaru pero que en ella se sintetiza, tanto como el deseo de disciplinar a quienes puedan seguir sus pasos y de erradicar para siempre experiencias reivindicativas de esa naturaleza.
Otros muchos ejemplos se encuentran en el campo gremial, con procesamientos seriales de activistas y dirigentes sindicales en conflictos típicamente laborales que se llevan a los Juzgados Penales criminalizando derechos básicos inherentes a la libertad sindical.
A la par que el multi presidente (autoelegido) Rosatti revive una ley muerta, paraliza durante meses el funcionamiento del Consejo de la Magistratura que ahora declama premura por poner en marcha y que, con esa excusa, invade competencias exclusivas de la Cámara de Diputados. Así como guarda silencio junto a los demás cortesanos sobre los gravísimos sucesos ligados al viaje “escondido” al lago homónimo.



El rey del ocio
En ese sentido, las recientes declaraciones de Macri sobre Qatar más que perplejidad causan terror, un país en que sólo un 12% de quienes lo habitan son considerados ciudadanos, aunque ello sea un eufemismo porque carecen de los más elementales derechos ciudadanos, y el resto de la población son inmigrantes pobres sin derecho alguno, literalmente, lejos estaría de poder ser considerado “modelo de nada” hasta para el más despistado.
Un país en el que se han invertido fortunas para el Mundial de Fútbol, que ha costado la vida -sí la vida- en 10 años a más de 6.000 personas para la construcción de los fastuosos estadios.
Sin embargo, según el ex presidente debe ser admirado, porque: “Qatar está en una evolución fenomenal. El eje de modernización que sigue el emir es muy potente, ellos no tienen complejos, traen a los mejores educadores, están haciendo una evolución, todo se mide, se evalúa, se capacita».
Un país que no tiene educación pública, sino que distribuye subsidios para asistir a establecimientos privados y entre unos pocos, de los pocos a los que se les reconoce “ciudadanía”. Y agrega: «Todo lo que queremos hacer en la Argentina y los gremios se oponen. Acá no hay gremios y los chicos reciben cada vez mejor educación”.

Un mundo sin sindicatos
¿Qué chicos? ¿Cuántos? No es lo que le importa, lo único importante es que “no hay gremios”, un deseo -y propósito- suyo que excede el ámbito de la educación, porque su mundo ideal es un mundo sin sindicatos. A eso apuntaba con una frialdad criminal el proyecto de una “Gestapo sindical”, que sincerara el ex ministro de Trabajo de María Eugenia Vidal.
Sin embargo, en otro tramo de la entrevista, Macri se despachó explicando que la Argentina no ha tenido el mismo destino que Qatar, porque: “adoptamos una serie de ideas que se llaman populistas, en las cuales llegamos a creer que se puede vivir sin trabajar, que la ley no importa, y eso hace que se rompa la confianza social”.
Aunque Ud. no lo crea, justamente Macri -el rey del ocio, quien siempre viviera de Franco- lanza eso de que “llegamos a creer que se puede vivir sin trabajar”, sólo admisible como una convicción y realización propia; y remata con eso otro de “que la ley no importa”, únicamente entendible como una patética confesión de lo que ha demostrado en su acción política.