Yo digo… Posverdad que apunta contra la democracia

Por Carlos Heller

Ante tanta dosis junta de posverdad irradiada por los medios y por la principal fuerza de la oposición es importante recurrir a la perspectiva que nos dan el paso del tiempo y los hechos. Más aún cuando, recordemos, hace aproximadamente un mes se llegó a hacer alusión a una “posible renuncia” del Presidente y a la convocatoria a una Asamblea Legislativa.
También se daba por segura una “inminente” devaluación, aunque tampoco eso terminó pasando. Incluso hasta el viernes el Banco Central llevaba encadenadas 12 jornadas consecutivas de compras netas de divisas acumulando más de U$S300 millones para las reservas internacionales.
Respecto del desempeño de la economía se puede observar algo similar. Conocidos los datos recientes de la actividad económica se puede cotejar lo que pasó con lo que pronosticaba el REM que publica el Bcra, y que reúne las estimaciones de varias consultoras, universidades y entidades financieras de nuestro país. Por caso, en marzo de 2022 se proyectaba una caída del PIB del 0,4% para el segundo trimestre de 2022, con respecto al primero. Sin embargo, la realidad mostró un crecimiento del 0,7%.
Las proyecciones de los organismos internacionales también entran en contradicción con los pronósticos agoreros. La Cepal publicó en su informe sobre la economía de América Latina y el Caribe, que la Argentina crecerá un 3,5% en 2022. Un valor por encima del esperado para el promedio de la región (2,7%) y de América del Sur en particular (2,6%).
Dos conceptos que se vinculan
A pesar del crecimiento y la recuperación luego de las dos pandemias, apremian otros aspectos de la economía, como la inflación y los problemas para mejorar la distribución del ingreso, dos conceptos que se vinculan. En este sentido, vale la pena citar las declaraciones de la secretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Cecilia Todesca Bocco, quien sostuvo que “Argentina tuvo un muy buen segundo trimestre con un crecimiento impulsado por el consumo y las inversiones, con una actividad económica total que está 5,1% por encima del promedio de 2019 y una industria que se sitúa en un nivel 14% superior al de 2019”, aunque señaló que “hubo un efecto regresivo en los ingresos”.
En este marco, es imprescindible contar con un Estado activo que implemente, entre otras, políticas de estímulo a la producción, de exportaciones con mayor valor agregado y de generación de empleo.
La recientemente promulgada Ley de Incentivo a la Inversión, Construcción y Producción Argentina es un ejemplo de ello. La iniciativa apunta a activar de manera específica el sector de la construcción con incentivos impositivos para quienes declaren bienes, e incluye parte del programa “Puente al empleo”, referido a la conversión de los planes sociales en trabajo genuino.



La amenaza de las corporaciones
En medio de una mayor tranquilidad económica y financiera se intenta marcar la cancha con otras estrategias que colisionan con la propia democracia.
El pedido de condena por parte del fiscal Diego Luciani contra Cristina Fernández de Kirchner, en el marco de un alegato preparado para las cámaras de televisión, y la negativa posterior del Tribunal a cargo del juicio al requerimiento de la acusada de ampliar su declaración, quedarán en las páginas más tristes y oscuras de la historia política, económica, mediática y judicial de la Argentina.
Una vez más ha quedado en evidencia el alcance del lawfare, que impone la culpabilidad como punto de partida. Primero se decide la condena y luego se pone en escena un supuesto proceso judicial para justificarla.
CFK ha sido condenada antes de que el juicio haya comenzado. Posteriormente, la acusación de los fiscales, amplificada por los grandes medios, actúa como si esa acusación ya fuera la condena. Por ello, lo que resulta eliminado es todo el proceso que incluye la presentación de pruebas y el derecho a defenderse.
Hoy vemos cómo los procedimientos judiciales están siendo transformados en un armazón manipulado ya no al servicio de la producción de verdad sino de las arbitrariedades del poder concentrado. Ya no importa si algo es cierto, lo relevante es lo que se logra instalar, lo que se termina creyendo: eso se llama posverdad, una práctica gravísima para la democracia, que es una conquista de las clases populares para defenderse de los grandes poderes corporativos.
Hay un ataque que se personaliza en la Vicepresidenta aunque está dirigido a todo el pueblo argentino. Como dijo Cristina: “No vienen por mí, vienen por ustedes. Por los salarios, por los derechos de los trabajadores, de los jubilados”.