Avances médicos permiten modificar la evolución de la esclerosis múltiple

En el marco del Día Mundial de la Esclerosis Múltiple, especialistas destacaron los avances logrados en el diagnóstico temprano y en el desarrollo de terapias capaces de modificar la evolución de la enfermedad, marcando un cambio significativo en la calidad de vida de quienes conviven con esta patología neurológica crónica.

La fecha, que se conmemora cada 30 de mayo, busca generar conciencia sobre una afección que afecta a más de 1,8 millones de personas en todo el mundo. En Argentina, la incidencia se ubica entre 23,8 y 48,3 casos por cada 100.000 habitantes.



Uno de los principales desafíos que presenta la esclerosis múltiple es que muchos de sus síntomas no son visibles. La fatiga persistente, los trastornos visuales o las dificultades cognitivas pueden aparecer de manera intermitente y confundirse con problemas cotidianos, lo que suele retrasar la consulta médica y el diagnóstico.

La enfermedad se produce cuando el sistema inmunológico ataca la mielina, la sustancia que recubre y protege las fibras nerviosas del cerebro, la médula espinal y los nervios ópticos. Esta alteración afecta la transmisión de señales nerviosas y da origen a una amplia variedad de manifestaciones clínicas. Aunque puede existir cierta predisposición genética, no se trata de una enfermedad contagiosa ni hereditaria de forma directa.

Generalmente, el diagnóstico se realiza entre los 20 y los 40 años y su incidencia es mayor en mujeres que en hombres.

Entre los síntomas más frecuentes se encuentran el cansancio extremo que no mejora con el descanso, problemas visuales, hormigueos o pérdida de sensibilidad en distintas partes del cuerpo, debilidad muscular, dificultades para caminar, trastornos del equilibrio y alteraciones de la memoria o la concentración.

Los especialistas remarcan que en los últimos años se produjeron avances importantes en el tratamiento de la enfermedad. La incorporación de terapias más específicas y estrategias de seguimiento más eficaces permite reducir la actividad de la patología y mejorar significativamente la calidad de vida de los pacientes.

Además del tratamiento farmacológico, los expertos destacan la importancia de un abordaje integral que incluya el cuidado de la salud mental, el acompañamiento social y la práctica de actividad física adaptada a cada persona. Estas herramientas contribuyen a preservar la movilidad, fortalecer el bienestar emocional y favorecer la autonomía.

Desde el ámbito médico subrayan que contar con información confiable, acceder a un diagnóstico oportuno y mantener un seguimiento profesional sostenido son factores fundamentales para que quienes viven con esclerosis múltiple puedan desarrollar proyectos laborales, familiares y personales con mayor calidad de vida.

Asimismo, resaltan el rol clave que cumplen familiares, amigos, cuidadores y equipos de salud en el acompañamiento cotidiano, promoviendo entornos de contención que contribuyen al bienestar integral de las personas afectadas.