Gastón Rey Valzacchi (*)
Existen fuertes evidencias de que los hombres suelen ocuparse poco de su salud. Si bien la expectativa de vida de la población ha aumentado, la misma es mayor para las mujeres que para los hombres. Esto se debe en parte a cuestiones genéticas y sociales, pero claramente el cuidado que dedica a su salud cada uno de ellos es muy diferente. Las mujeres suelen tener a su ginecólogo/a como médico referente; los hombres no saben exactamente a quién consultar. Esta es una razón que lleva a que los hombres no consulten o lo hacen varios años después que aparecen los síntomas, y muchas veces lo hacen en lugares que se publicitan en medios sin mucho aval científico. Sin embargo, existen otros factores que se relacionan con la construcción de la masculinidad (rol), la cual suele dar herramientas no muy saludables ya que los paradigmas de la misma son:
-Que los hombres son el sexo fuerte y deben aguantar (los hombres no lloran).
-Una falta de conciencia del hombre del riesgo de enfermedad (a mí no me va a pasar).
-Un retardo o dificultad en la consulta.
-Muchos hombres suelen considerar que el cuidado es una cuestión de las mujeres.
Todo esto hace que el hombre no se acerque a la consulta. Los estudios muestran que hasta los 75 años las mujeres consultan al médico generalista el doble de veces que lo hace el hombre.
simismo, como otros ejemplos que pueden justificar la diferencia en la expectativa de vida entre hombres y mujeres, además de la falta de control médico, es que comparativamente los hombres respecto de las mujeres tienen un grado mayor de consumo de alcohol, de cigarrillo y de drogas ilícitas, entre otros aspectos conductuales. A fin de mejorar esta situación, las estrategias se deben basar en los siguientes puntos:
-Formación de programas nacionales y de organismos orientados a la atención de los problemas masculinos (no existen en nuestro país).
-Información para concientizar sobre cáncer de próstata, cáncer de testículo y depresión masculina, entre otras afecciones.
En la Argentina existe un único programa de formación profesional en Andrología. Un “Centro del Varón” sería útil para que los hombres tengan de referencia y debería constituirse con un grupo de urólogos, endocrinólogos, sexólogos, cardiólogos, nutricionistas, diagnóstico por imágenes.
(*) Jefe de Andrología y Reproducción del Centro del Varón del Hospital Italiano.










