Gerardo Aranguren
El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) trabaja hace más de 40 años en la búsqueda de los cuerpos de las personas desaparecidas durante la última dictadura cívico-militar. Hasta hace unos años, su trabajo se basaba en las técnicas tradicionales de arqueología y antropología forense, a las que ahora les sumó nuevas tecnologías: los georradares y el sistema LiDAR, que se instala en aviones, que permiten escanear grandes áreas de tierra y buscar pistas para encontrar enterramientos clandestinos. A través de esas herramientas, los especialistas trabajaron el año pasado en el Delta del Paraná, cuyos datos obtenidos están siendo actualizados actualmente. El EAAF se empezó a empapar en el uso de nuevas tecnologías porque transcurridas casi cuatro décadas el primer obstáculo que se le presentaba a sus miembros era, justamente, el transcurso del tiempo y el agotamiento de los lugares. Fueron agotando cementerios, lugares en donde tenían algún testigo directo de los hechos y ahora están frente al desafío de buscar en zonas mucho más complejas y con información mucho más difusa. Frente a ese desafío, comenzaron a contactar a especialistas del Conicet para que los asesoraran sobre otras técnicas. Así comenzaron a utilizar el georradar de onda electromagnética y a partir del año 2020 se presentó un proyecto para el uso de LiDAR, que se utiliza para escanear con un aparato con tecnología láser montado en un avión y armar una suerte de maqueta 3D de la superficie del suelo para identificar alteraciones. Su aplicación en la búsqueda forense es toda una novedad. Por su complejidad, también requieren de una preparación previa. Antes de realizar un vuelo con LiDAR, por ejemplo, se debe evaluar el terreno, la vegetación e incluso el clima del día que se va a realizar. Y una vez realizado el escaneo, se deben analizar esos millones de datos y cruzarlos con los testimonios y pruebas con los que se cuentan para obtener nuevas pistas. Ya no se trata sólo del arqueólogo, que genera una excavación, del antropólogo que analiza los restos recuperados, sino que es un trabajo de muchos más actores que requiere de la interdisciplinariedad. Por ejemplo: los datos obtenidos ahora son analizados por un equipo de geodesia y los trabajos realizados con georradar están a cargo de un doctor en geología.










