Fondos en modo lobby

La Argentina ocupó el penúltimo lugar del índice global de pensiones del instituto Mercer CFA. De acuerdo a este indicador, el sistema jubilatorio nacional obtuvo un valor de 41,5, muy por debajo del 84,2 anotado por Islandia, el mejor posicionado del mundo, o el 67 obtenido por Chile, el primero de la región. El sistema jubilatorio argentino se encuentra por debajo de los de Colombia, Brasil, Perú y México y sólo es superior al de Tailandia.
Las recomendaciones en materia de pensiones de parte de la consultora tienen puntos interesantes, como aumentar el porcentaje de trabajadores con aportes en el sistema o reducir las desigualdades de género. Junto a ellas, aparecen las propuestas de extender la edad jubilatoria y fomentar el ahorro en el sistema privado de pensiones.
Respecto a la baja ubicación de Argentina en el ranking, se explica en parte por el deterioro del poder de compra de las jubilaciones y el bajo crecimiento de la economía en los últimos años. Sin embargo, estos factores no constituyen la diferencia en la comparación. La mala calificación del sistema previsional se debe a que el indicador está armado para países con sistemas de capitalización privada. Como en Argentina rige un sistema público de reparto, el índice es inadecuado para analizar sistema local.
Así, por ejemplo, el sistema argentino recibe un puntaje de cero en cuestiones como los incentivos impositivos para estimular la capitalización privada, regulaciones de edad para el retiro de fondos, facilidades para pasarse de un fondo privado a otro, entre otras.
Es decir, se califica con cero en una serie de preguntas específicas sobre sistemas privados de pensión, por el mero hecho de no tener un sistema de esas características. Por esa razón, el promedio del índice da muy bajo a la Argentina, pese a que en otras cuestiones como la tasa de reemplazo, el porcentaje de propietarios de su hogar, la relación entre expectativa de vida y edad jubilatoria, recibe buenas calificaciones.
La metodología del índice elaborado por Mercer castiga con sus calificaciones a los países que tienen sistemas públicos, en relación a los que utilizan sistemas privados de reparto. Así, bajo a aparente neutralidad técnica del indicador, se esconde el lobby de los fondos de pensión privada, muchos de los cuáles reportan como clientes de Mercer y su empresa controlante, Marsh McLennan.