Juez entrerriano fue hallado culpable por violencia sexual y laboral: Seguirá en su cargo

El juez Juan José Ardoy fue hallado culpable por las pruebas y el equipo interdisciplinario, pero en lugar de desplazarlo para abrir un jury, el Superior Tribunal de Justicia (STJ) lo suspendió por un mes, sin goce de sueldo. La empleada judicial que lo denunció fue trasladada.

El tribunal de la Sala N° 3 de Trabajo del STJ halló culpable al juez Juan José Ardoy –a cargo del Juzgado Laboral N°3 de la ciudad de Concepción del Uruguay- del delito de violencia sexual y laboral contra una empleada judicial que había denunciado por acoso a quien era su jefe.

La contundencia de la denuncia y las pruebas presentadas ante el STJER, sumado al propio reconocimiento del abusador, motivó que el tribunal lo encontrara culpable. No obstante, en vez de iniciar un jury para su desplazamiento y proteger a la víctima, optaron por darle un mes de suspensión sin goce de haberes y que realice una capacitación en el tema de género en el marco de la Ley Micaela, algo que es obligatorio para agentes de los tres poderes del Estado.



 

“Tengo escasas expectativas de que se haga justicia, pero sigo sintiendo que vale la pena no callar, aun cuando el propio sistema en el que trabajo se arraiga en bases del patriarcado”, sostuvo la víctima.

 

En Entre Ríos hay un antecedente y es el caso del juez de Paz de Gualeguay, Eduardo Salem, que luego del jury destituyó al magistrado por ejercer violencia, maltrato y hostigamiento hacia dos empleadas de ese juzgado. Pero en este caso, a pesar de todas las pruebas, no se ha iniciado el proceso de jury, lo que podría implicar una protección al juez acosador, publicó Página 12.

El caso

Los hechos denunciados y probados comenzaron en el año 2017, cuando la víctima concursaba para el cargo de jefa de despacho, ocasión en la que comenzó a sufrir insinuaciones de carácter sexual por parte de Ardoy a través de comentarios en la jornada de trabajo y de mensajes de texto por celular. Incluso, previo al examen -siendo ella la única postulante para dicho puesto- el juez le propuso reunirse para dialogar sobre las funciones del futuro cargo.

El juez formulaba estas propuestas de manera verbal y también mediante mensajes que constan en la causa, y donde quedó claramente demostrado cómo le ofrecía beneficiarla en el concurso anticipándole las preguntas del mismo, a cambio de que aceptara sus propuestas sexuales, incluso le habló de la posibilidad de ocupar el cargo de secretaria, siempre a cambio de que accediera a sus pedidos.

Ante el constante rechazo a los avances del juez Ardoy, el acoso sexual se convirtió en maltrato y hostigamiento laboral.

 

El Equipo Técnico Interdisciplinario del STJER que intervino en el caso -integrado por el psiquiatra Javier Ramírez Arduch y las psicólogas Virginia Bravo y Silvia Ermácora- fue categórico. En el informe señalaron: “Cabe destacar el tiempo prolongado en el cual la Sra X, estuvo sometida a las diferentes formas de violencia en el ámbito laboral, siendo que no se trató de un hecho único sino de múltiples situaciones que, de forma reiterada, configuran una única situación de violencia de género en el ámbito laboral, de tipo psicológica, simbólica y sexual principalmente, en perjuicio de su situación laboral y personal”.

La particular forma de violencia sexual en el ámbito laboral, incluye prácticas y amenazas que buscan causar un daño físico, psicológico, sexual o económico si no se accede a la “exigencia” del victimario. En la jurisprudencia argentina se establece que quien debe ser separado de su lugar de trabajo es quien ocasiona el daño, si este delito se da en el ámbito laboral. Sin embargo, en el STJER decidieron mantener a Ardoy en su cargo, suspender sus honorarios por un mes, y mandarlo a capacitarse en la Ley Micaela.