Un bote volcado parece fuera de lugar en las orillas del lago Poopó, el segundo lago más grande de Bolivia que se ha secado completamente. La que llegó a ser una gran extensión de agua dulce, donde prosperaban pescadores y cultivos, no es más que un espejismo. Los científicos dicen que el antiguo lago, que se extiende por las soleadas mesetas de Bolivia, a 3.600 metros de altura, cerca de la frontera con Perú, es víctima de décadas de desvío de agua para las necesidades regionales de riego. A lo largo del siglo XX el Poopó estuvo seco entre 1939 y 1944 y entre 1994 y 1997, mientras que entre 1969 y 1973 quedó reducido a unos cuantos charcos salados. Los modelos matemáticos apuntan a que la desaparición natural del Poopó acontecerá dentro de entre 1.500 y 2.000 años. Pero los expertos aseguran que el cambio climático y la actividad humana están acortando su vida.









