Por: Carlos Heller
Paul Krugman señala en una interesante nota sobre la realidad estadounidense, que si bien hay mejoras que están a la vista, “el problema es que la política de la posverdad ha ampliado su dominio hasta el punto de anular la experiencia cotidiana”. Este es uno de los grandes desafíos de los tiempos que corren: consiste en desarmar las estrategias que buscan alimentar el miedo y la incertidumbre y llevar a que las personas tomen decisiones que van en contra de sus propios intereses, fundamentalmente a la hora de votar o de apoyar ciertas políticas.
Recientemente Joe Biden tuvo que salir a responder a quienes piden que la FED ajuste su política monetaria ante un alza de los precios que considera momentánea. Una suba de las tasas o un retiro de los estímulos podrían ahogar la necesaria recuperación del empleo. Es la tensión de siempre entre los que lucran con la especulación y el interés de las mayorías.
Como vemos, la posverdad y las presiones sobre las políticas públicas (en parte utilizando esta posverdad) son situaciones que ocurren en la mayoría de los países y también en el nuestro, como lo vengo relatando desde esta columna.
Los medios de todo el mundo celebraron el viaje de 11 minutos de Jeff Bezos al espacio. “El mejor día de mi vida”, afirmó el milmillonario. El senador Bernie Sanders se preguntó al respecto: “¿Se supone que debo estar impresionado de que un multimillonario haya ido al espacio mientras ha pagado cero en impuestos federales algunos años y los trabajadores de su empresa luchan por pagar sus facturas médicas, el alquiler y la comida de sus hijos? No. Es hora de invertir en la gente trabajadora aquí en la Tierra”. Un planteo con el que coincido plenamente. Además, un tema es la investigación espacial, la búsqueda de la humanidad por ampliar sus conocimientos, todo lo cual tiene un inmenso valor. Pero la mercantilización extrema que hoy vemos, en este caso del espacio, no es algo para celebrar. En un mundo donde cada vez hay más necesidades básicas insatisfechas y hay más pobres, observamos cómo crece la fortuna de aquellos que tienen más de U$S1.000 millones. En plena pandemia la fortuna total de estos multimillonarios pasó de U$S8 billones a U$S13 billones, un aumento del 63%.










