Reclaman justicia por estudiante asesinado

Juan cruz Ibáñez.

Este martes se cumplieron tres años del asesinato a sangre fría del estudiante de Ingeniería en la UTN Rosario, Juan Cruz Ibáñez, en su departamento de Zeballos al 2100, cuando un ladrón escaló desde la calle hasta una ventana del primer piso y lo atacó mientras dormía.
La madre de Juan Cruz, Sonia Sanchi, destacó que a la familia le resulta “incomprensible cómo no se haya avanzado con la sentencia cuando el detenido se declaró único culpable, y ya pasaron tres años del hecho”.
El fiscal Guillermo Corbella les informa cada novedad de la causa, y ya se le realizaron al acusado dos peritajes psiquiátricos por “supuestos ataques de histeria”, explicó, y adelantó que en julio se realizaría otro examen similar, así como una nueva prórroga de su prisión preventiva. A los deudos les aseguran que el joven que se confesó homicida seguirá en esa condición hasta la sentencia.
El detenido asesinó a Juan Cruz cuando tenía 17 años, y a los pocos meses fue mayor de edad. Se encuentra detenido en la Unidad Penitenciaria de Piñero, a la espera del juicio oral que se dilata, «supuestamente por la pandemia, pero no entendemos qué pruebas les faltan a los jueces para condenarlo», dijo la madre de la víctima.
“Tenemos mucha bronca e impotencia porque no nos escuchan, piensan que con el tiempo dejaremos de reclamar su condena, pero no dejaremos de hacerlo porque es un asesino: no fue una muerte en un robo en la calle con forcejeo. Juan Cruz dormía en su casa cuando escaló y lo mató con saña», distinguió Sonia.
El joven Juan Cruz Ibáñez fue asesinado a puñaladas en el interior del departamento en el que vivía, en el primer piso de Zeballos 2133, el 29 de junio de 2018. Intentó defenderse pero murió desangrado por las heridas sufridas.
El homicida estuvo cuatro horas más en el departamento, se duchó y se vistió con ropas de la víctima. Cargó una notebook y otros bienes, e intentó marcharse con el auto de Juan Cruz. Pero no supo cómo sacarlo de la cochera, entonces se marchó en un taxi. Se hizo llevar hasta la villa de La Siberia y no le pagó al taxista, quien al otro día lo relacionó con la noticia del crimen, y denunció a la policía.